“Dormir… y luego, mañana cuando amanezca seré otro. Con la noche desaparecerá mi angustia. Amaneceré siendo otro. Dormir, dormir… para que mi espíritu recobre su fuerza y todas las heridas se cierren”.

Acerco su mano temblorosa a la mesita y tomo unas pastillas, se las llevo a la boca, luego el vaso de agua.

“Dormir… que descanse mi alma fatigada. Mañana seré otro. Ya no sufriré más. ¿Por que no apagan la luz?”

Las luces se apagaron, un oscuro silencio se apodero de todo.

“Ella esta ahí, frente a mi, en su mano trae una enorme jeringuilla; intento levantarme, pero estoy atado. Ella introduce la aguja en mi pecho; siento como me pincha el corazón y comienza a extraerme la sangre. Ella mira satisfecha la jeringuilla llena de sangre, luego con voz suave me dice:No te preocupes pronto vas a morir”.

Comienza a peinarse, saca un espejo y se contempla; se pinta los labios.

“¿A donde vas?”.

“Voy a salir con un amigo”.

Ahora empieza a perfumarse con ese perfume que tanto odio. Esta muy elegante. Yo me siento morir. Se mira en el espejo y sonríe satisfecha. La vida se me escapa. Ella se va. Me desangro. Intento llamarla pero mi voz se ahoga, tengo la lengua entumecida, me muero… Solo… me muero. ¡No!

“Todo esta oscuro: tengo miedo”.

“Dormir… Mañana seré otro. No habrá mas preocupaciones, ni temores… seré otro… otro”.

“Soy el mismo, no he cambiado… ¡Nunca cambiare! Nadie podrá librarme de esta angustia”.

Afuera se escuchan gritos, se pone de pie y va hacia la ventana, pega su rostro al cristal, la ve pasar bajo su ventana con el rostro entre las manos, sollozando; mientras un grupo de niños le gritaba: ¡Fea!, ¡fea! La imagen se borra del cristal.

“Entra en el consultorio, no podía imaginarme que el doctor seria ella. Al verme me reconoció enseguida”.

¿Y eso tu por aquí?

“Guarde silencio”.

¿Te acuerdas cuando éramos niños? Pero… ¿No me has dicho a que has venido?

“Nada dije. Ella me dio un beso de despedida”.

Ahora estaba despierto, miro la cama vacía.

Afuera llovía, las gotas golpeaban contra el cristal de la ventana. Afuera una niña se borraba bajo la lluvia.

“Me quitare la ropa y me bañare con ella”

NO PUEDES.

“No me dejarían salir de aquí”.

Afuera la figura se hacia borrosa. El agua corría por las calles arrastrando la suciedad. Llovió durante toda la mañana y toda la tarde. Al fin escampo. Cogi mi pañuelo y cuidadosamente limpie el cristal de la ventana. Aun la calle estaba mojada y podían verse pequeños charcos.

Un día entero lloviendo sobre las casas indefensas: escampaba y volvía a llover nuevamente. Los hombres y mujeres, miedosos, se refugiaban bajo sus techos y la lluvia furiosa cae, cae buscando cabezas sobre las cuales golpear.

“¿Por que sigue lloviendo? Ya se encendieron las luces”.

Escucho una puerta que se abre y de un salto caigo en la cama, a la vez que cerraba fuertemente mis ojos.

Se acerca, siento sus pasos:”es ella. Calla corazón, no latas tan de prisa, mira que ella puede escucharte, y si te descubre estamos perdidos”.

Aqui. están las pastillas. Se que estas despierto.

“Vete, vete déjame en paz. No quiero verte más. No abriré los ojos. Se que eres tu, lo se aunque cambies la voz. Aunque te disfraces.

El medico vendrá mañana a verte.

“Se aleja, escucho sus pasos; se aleja. ¿No estará ahí? Se que aun esta ahí. Escucho sus pasos. No quiero verla; ella no me ama… ¿Y entonces?… Mañana, mañana seré otro. No pensar, no sufrir”.

NIL.

Abre los ojos y el sueño despedazado por la realidad se esparce a través de la oscuridad de la noche. Las luces estaban apagadas, la cama seguía vacía. Estaba solo, nerviosamente tomo las pastillas, se bebió un sorbo de agua y se durmió.

Comenzaba a amanecer, cuando se escuchan gritos que venían de afuera. Me acerco al cristal de la ventana. La calle estaba desolada: ¡nadie! Todos dormían. Sin embargo mis oídos escuchaban gritos de odio, murmullos venenosos, ecos perversos; y mis ojos podían ver las manchas de sangre, las huellas de las pisadas nocturnas. Pego aun mas el rostro al cristal, y pude ver una lagrima silenciosa caer sobre un alma rota.

Omar contemplaba el mar, el mar donde una vez nació. Recordaba a Nerly, le parecía verla saltar sobre las olas, elevarse casi dos metros y luego caer estrepitosamente; como olvidar al resto de los delfines: Keny, Mary, Sol y tantos otros. Vino del mar y allí volverá algún día. Ahí estaba su tumba, era ley, regresar siempre. Era el llamado del mar. ¿Por que recordaba ahora todo aquello? ¿Por que esa nostalgia? Esa mañana le habían comunicado que Nely había muerto.

El estaba sobre la arena, las olas se deslizaban hasta la orilla y lo mojaban; luego partían nuevamente hacia las profundidades; las olas llegaban hasta sus pies y luego regresaban otra vez; trayendo su mensaje desde lo mas hondo de su ser. Una voz que parecía decir: ven, regresa a mi. Era la voz del mar, el grito silencio del tiempo, el aullido feroz del pasado. El Omar, el explorador de las profundidades marinas; el buscador de reliquias. ¿Quien mejor que el para conocer las entrañas del mar? Había tenido que dejar aquel mundo, había tenido que partir, partir hacia otro mundo; con otra misión que cumplir. Antes salvaba reliquias perdidas en el fondo del mar; ahora salvar obras ocultas en cuartos oscuros. Este era otro mundo, y el, no podía evitar sentir nostalgia por su vida anterior. Hoy más que nunca, hoy que el mar era más azul, más hermoso. Respiro aquel aire puro, lleno de suspiros; se lleno los pulmones de ese aire de mar, tan conocido; sentir el salitre sobre la piel; sentirse parte integral de aquel mundo.

Transcurrieron las horas. Omar permanecía allí pegado al mar. El sol a hurtadillas se iba desplazando sobre su cabeza, hasta colocarse frente a el, hasta tornarse rojizo; las olas se iban alejando de la orilla cada vez mas; el sol se apagaba en el horizonte; el chillido desgarrador de una gaviota rajo el aire; la luz se apagaba; el mar se deshacía en los últimos rizos de espuma blanca; llego la noche, lentamente la oscuridad fue cubriendo todo el espacio, hasta cubrir de negro los ojos de Omar; quien ahora escuchaba con mas intensidad que nunca, el ir y venir de la marea.

La ciudad se encendía, las luces brillaban como estrellas de colores. Todos iban llegando, la música se escapa de todos los rincones. Ella recorría todos los salones buscando a Omar: el tenia que estar allí; lo buscaba nerviosamente, salio al patio y nada (la siguió con la vista, sabia a quien buscaba) sus ojos angustiado lo buscaban, no podía soportarlo, tenia tantos deseos de verlo; pero el, Omar, estaba demasiado lejos; lejos de aquel ruido, de aquella música estruendosa. Ella volvió al salón principal, allí en el centro estaba Ray Troll, con su nuevo baile y a su alrededor un grupo de jóvenes trataba de imitarlo. Ella palideció al verlo, su presencia le infundía miedo, aquella mirada dura, aquella expresión inflexible: se alejo rápidamente. Vio como Irma se alejaba, casi corriendo; Nil sintió lastima por ella, Omar jamás la amaría, era un asceta que vivía solo para su ideal; sin saber porque lo invadió una lejana tristeza. La vio recorrer los salones buscándolo ansiosamente y el la siguió sigiloso; luego vio como alguien la tomaba de un brazo y casi a rastra la llevaba al medio del salón; la vio hundirse en la multitud, la vio perderse entre gritos y alaridos; se alejo lentamente a refugiarse en un ángulo oscuro; allí le llegaba aun el ensordecedor ruido. En su mente se repetían las rimas de Bécquer, se repetían una tras otra, ajenas a su voluntad; se repetían, se repetían. En medio de todo aquel bullicio el estaba solo escuchando una voz que repetía: “Llego la noche y no encontré un asilo; ¡Y tuve sed!… Mis lágrimas bebí; ¡Y tuve hambre! ¡Los hinchados ojos cerré para morir! ¡Estaba en un desierto! Aunque a mis oídos de las turbas llegaba el ronco hervir, yo era huérfano y pobre… ¡El mundo estaba desierto… para mi!”.

Amanecía; Omar se sorprendió al verla en la puerta de su casa, esperándolo. No dijo nada, la tomo suavemente del brazo y entraron.

¿Por que no fuiste? pregunto ella.

No pude.

Quiero estar siempre contigo.

No puede ser.

Al menos déjame estar el mayor tiempo posible a tu lado… ¿Por que me rechazas?

No puedes entenderlo. Tú jamás podrás vivir en mi mundo… Somos un accidente y nada más.

Quiero estar a tu lado diciendo esto le lanzo los brazos al cuello.

No puede ser. Te haré daño.

Me conformare con que solo salgas conmigo de vez en cuando, cada vez que tú puedas. Yo siempre estaré a tu disposición.

No hables así. No puedo oírte hablar así. No puedes entenderlo. Créeme para mi no existe otra.

Callo, se asusto de lo que acababa de decir; pero la más sorprendida fue ella.

Bien te mostrare algo dijo al fin.

Salieron juntos en el auto, se alejaron de la ciudad y penetraron en el bosque.

¿A donde me llevas? pregunto ella asustada.

Detente por favor… Me asustas.

El detuvo el auto y salio.

Ven.

No me gusta este lugar, me da miedo.

Te das cuenta: le temes a las cosas que yo amo. No quiero engañarte; no quiero que lleves mi cruz, precisamente porque tal vez… Te ame. Eres buena Irma, pero hay cosas que no comprenderás; lo se, lo siento en tu mirada, en tus palabras; este no es tu mundo, y creo que jamás lo será; no quiero que sufras por mi.

Subió nuevamente al auto y regresaron a la ciudad.

Se encontró con Omar en el lugar acostumbrado.

Omar los van a ejecutar tenemos que hacer algo.

No podemos hacer nada. La violencia no es nuestra forma de lucha. Nosotros somos espectadores, no debemos violentar la historia, con eso solo incentivaríamos las pasiones, atizaríamos el odio, y la venganza caería sobre seres inocentes. Nuestra misión es lograr la paz del individuo, en armonía con el todo… No podemos alterar los ciclos, cualquier acción violenta, genera secuencia de hechos irracionales de imprevisibles consecuencias. Hay leyes en el universo… Leyes invisibles… que solo los grandes espíritu alcanzan a comprender, pero de forma difusa y solo por partes.

Volvió la vista hacia a su amigo, y con su voz pausada, -agrego.

Quizás algún día puedas comprenderlo, amigo mío; solo que el cuerpo envejece muy rápido y no da tiempo a que el espíritu madure: nos vamos casi tan ignorantes, como cuando llegamos.

Este es un mundo cruel: van a morir por el solo delito de amarse… Alguien tiene que hacer algo.

………..

Todos en la ciudad estaban mordidos por la curiosidad: ¿quienes eran aquellos jóvenes desconocidos? Esa era la pregunta que se hacían todos. Por eso estaban pendientes de las palabras del sacrificado principal, la cruxificacion de algún hamubis siempre era un acontecimiento, pero esta vez era una pareja y de jóvenes; estaban frente a sus videos en espera de la condena.

Hoy seré breve dijo Kas Troll , muy breve. En realidad este es un acontecimiento triste. Una pareja de jóvenes, que tenían un mundo de placer y alegría por delante; decidieron vivir fuera de nuestra sociedad y abrazaron los ideales de los hamubis, de los desahuciados hamubis. Se unieron a ellos y nos despreciaron a nosotros. Crearon disturbios, se pelearon con el resto de los jóvenes, incluso llegaron a agredirlos. Escuchen bien, a agredirlos. Quisieron vivir al margen de nuestras normas de libertad. A ellos no les bastaba todas las posibilidades que nuestra sociedad les ofrece para su disfrute, no; en lugar de cultivar la alegría, como le corresponde a los jóvenes de su edad; estaban escondiéndose de ustedes. Si de ustedes, simplemente les molestaba mezclarse con los demás. Se creían exclusivos. Como hamubis que son, se creían exclusivos. Y como hamubis que son: ¡serán crucificados! Se les dio incluso la posibilidad de enmendarse, como eran tan jóvenes. Pero ellos rechazaron ese gesto nuestro, de bondad; porque a pesar de todo tratamos de ayudarlos, de encaminarlos por el camino correcto. Pero no fue posible.

El consejo de sacrificado se reunió en horas de la mañana y de forma unánime los encontró culpables, por lo que serán crucificados hoy a las cuatro de la tarde.

Eso era todo. Muchas gracias.

La multitud se congregaba al rededor de las dos cruces. Allí se encontraban la madre de Liher, Omar y por supuesto Ray Troll. No estaba, no quería verlos morir; el quien se había convertido en su sombra, quien estaba escribiendo una novela inspirada en ellos, no resistía la idea de verlos sufrir.

Primero trajeron a Liher, lo venían empujando, mientras el forcejeaba, lo encaramaron en la cruz y a duras penas lograron amarrarlo, en medio de golpes y amenazas. Ya en lo alto de la cruz, grito con todas sus fuerzas.

¡Soy inocente! ¡Soy inocente!

Luego trajeron a Herli y comenzaron a encaramarla en la cruz.

No, a ella no… Por favor a ella no… Ella no es hamubis
Mientras gritaba los ojos se le aguaban.

A ella no, ella no…

¿Que te creías? ¿Que eras mejor que nosotros? Era la voz de Ray Troll.

Liher miro hacia Ray Troll y luego para el grupo de sacrificados.

Escuchen, escuchen todos. Es verdad: ¡yo soy un hamubis! ¡Yo lo soy! Pero ella no. Yo… Yo la obligaba… Yo la obligaba a estar conmigo. Era yo quien no la dejaba que estuviera con nadie… Yo la amenazaba, y ella me seguía por miedo. Ella es inocente. Yo soy el único culpable. Suéltenla a ella. Háganme a mi lo que quieran; pero a ella no… Es inocente… Es inocente…

Liher, escúchame; Liher, por favor escúchame. Gracias por lo que haces por mi; pero yo quiero morir contigo. Yo también tengo derecho a elegir. Ya no me importa la vida; fui tan feliz a tu lado: no sabría vivir sin ti… No podría.

Después de decir esto volvió su rostro hacia los sacrificados y su mirada se endureció.

Ahora escúchenme a mi. Nosotros éramos inocentes, no éramos hamubis; pero si ser hamubis es consagrar su vida a una persona, es sentirse parte del mundo, es sentir que hay algo grande dentro de ti, es sentir que…

Ella sonrió, por su rostro corrían lágrimas.

Ustedes no lo entenderán, y me dan lastima por eso.

Esta vez miro hacia Ray Troll.

Si eso es ser hamubis. Entonces, óiganme bien todos. Quiero que todo el mundo lo sepa: ¡somos hamubis! y estamos orgullosos de morir por ser hamubis.

¡Herli grito Liher con los ojos anegados en llanto.

¡Liher! Juntos… Siempre juntos…

Tocaron a la puerta.

Adelante.

Un hombre canoso penetro con el rostro descompuesto.

Ha sucedido algo terrible, Noam… Un humanoide acaba de escapar del centro.

Esta bien, ya lo atraparemos.

Es peor de lo que usted se imagina. Existe un secreto que solo yo y Husser conocemos. Un secreto oculto desde hace muchos años. Fue idea del profesor Grosber… Todo está escrito en este manuscrito.

Alargo hacia el un grueso libro, que temblaba en sus manos. Kas Troll contemplo el libraco con recelo. El hombre continuo hablan¬do.

Grosber estaba al frente de las investigaciones para crear los robot científicos y yo de la clasificación de genes humanos, mi trabajo consistía en determinar que fetos serian científicos, cuales artistas, o filósofos… Mis trabajos avanzaban, pero los de Grosber no, los robot de pasaban de ser simples aprendices; a veces muy sabios en algunas cosas y completamente idiotas en otras; les faltaba el sentido de la creación. Una vez le dije en broma que la creación era un don de los humanos. El se puso furioso conmigo; pero lo cierto es que sus robots fracasaban a la hora buena, eran rígidos, esquemáticos; todo lo tomaban al pie de la letra. Y lo peor todos razonaban igual, cometían los mismos errores, omitían los mismos detalles. Se llego a la conclusión que su programa era deficiente. Se incorporo al grupo al profesor Husser, entonces el mejor en la modelación del conocimiento. Se probaron nuevos programas, pero nada el apren¬dizaje resultaba demasiado mecánico; carecían de intuición, jamás podrían descubrir, ni inventar nada. Solo podían reproducir lo que el hombre ya había hecho, descubrir lo que ya estaba descu¬bierto. Aquello era un círculo vicioso, debían descubrir lo que los humanos aun no habían descubierto. Se necesitaban programas muy flexibles, capaz de ver las cosas como un todo y por partes, de percibir todas las relaciones entre las partes y el todo, de hallar las analogías mas allá de las simples apariencias, de hacer abstracción del problemas, de extraer de un fenómeno complejo solo la parte que interesa, intuirla, y luego representarla de una forma sencilla y comprensible; sacar conclusiones generales de procesos parciales… Era mucho lo que se esperaba de ellos. Podíamos obtener investigadores aceptables, pero jamás cientifi¬cos destacados. Husser fue el primero en convencerse de eso. Una vez le dijo a Grosber, estando yo presente, que el proyecto era imposible, que ni el propio Wiener podría lograr semejantes programas. Ya entonces Wiener había logrado sus asombrosos robot niñera. Grosber siempre sintió una profunda envidia por el. Se mofaba de el diciendo que en lugar de hacer niñeras debería construir robot verdaderamente útiles, como robot guardianes como usted sabe el fue el diseñador principal de esos robot . Pero la realidad es que lo más humano que se había construido hasta ese entonces era los robot niñeras de Wiener.

Hizo un corto silencio.

- En esa época el sacrificado principal era Steven y el jefe de los profesores Krayser, el cual ya estaba muy viejo. Steven pensaba retirarlo y nombrar su sucesor, todo hacia indicar que iba ser Wiener. Fue, entonces, cuando surgió la idea de obtener los científicos directamente de los humanos e insertarle dispositivos cibernéticos y con ello obtener un humano mejorado artificialmente

- Estamos hablando de un ciborg –lo interrumpió KAS Troll.

- Y ahí es donde esta el problema, ya que la comisión mundial de protección a la condición humana, prohíbe la alteración radical por medios no naturales del organismo humano con el fin de lograr cualidades superhumanas. Por lo que estos ciborg, como usted dice, fueron alterados sus cuerpos prótesis para que parecieran robots, con el tiempo, dada la premura, a algunos se les dejo su cuerpo y solo se le hacían implantes en el cerebro. Todo esto trajo como consecuencia la gestación artificial de embriones humanos. Por lo que Grosber paso a ser el centro de toda la investigación y se las arreglo para que Krayser accediera a habilitar el edificio numero cuatro para las investigaciones genéticas. Antes habíamos practicado todos los métodos existentes desde la fecundación directa, hasta la reproducción de células, sin resultados inmediatos y como Grosber quería resultados rápidos. Y no todos los fetos cumplían con los parámetros, se perdía dema¬siado tiempo; sabíamos clasificar a los embriones y predecir quienes podían ser científicos, pero como obtenerlos eso era otra cosa. Trabajábamos de forma aleatoria, por lo cual muy pocos eran los aceptados.

Volvió a hacer otra pausa.

Como usted sabe en el edificio tres es donde se gestan a los niños. Allí se lleva a cabo el proceso de gestación del niño hasta que nace. Pero esos niños son insertados después de ser fecundado el ovulo de la madre por el padre. Por lo que ya tienen su padre y su madre esperando por ellos. Y lo más triste era que muchos de ellos tenían un enorme coeficiente de inteligencia, inteligencia que después seria desperdiciada en fiestas. Yo le comente esto mismo Grosber, y el me propuso que los cambiara por los fetos que reproducíamos en el laboratorio. Yo al principio me negué, pero al final me deje convencer. Así comenzó el robo de niños. El informe de Grosber fue brillante, los presento como seres totalmente creados en el laboratorio, en los cuales se mezclaban los logros de la Cibernética con la ingeniería genética, les hizo creer a todos que fueron diseñados a través de biocomponentes, que sus tejidos eran igual al de los humanos, pero que su cerebro estaba compuesto por componentes bioelectrónicas a los cuales le llamo neuroprocesadores. Que se habían emulado en todo al cuerpo humano… Grosber triun¬fo, sus homoides tuvieron increíbles resultados. Logro su objeti¬vo el fue nombrado el profesor principal. Luego para humillar a Wiener le envió tres de sus humanoides a trabajar con el, uno de ellos fue Tom, que al lado de Wiener se convirtió en el mas importante de todos los investigadores. Los profesores comenzaron a mirarlo con recelo. Y lo peor era que los otros dos homoides
que trabajaban con Wiener, eran también de los más aventajados, demostró ser también un gran pedagogo. Después… vino la muerte de Wiener, el descontrol de Tom, y los otros dos robots pasaron bajo las órdenes directas de Grosber. Con el tiempo Grosber se tuvo que deshacer de uno de ellos, según el se había descontrolado. Yo comencé a alejarme tanto de Grosber como de Husser. Continué mis trabajos de clasificación y el envió sistemático de los niños. No quería saber nada de los humanoides. Jamás volví al edificio numero cuatro. Presentía que Wiener fue asesinado, a pesar que Grosber nunca me lo dijo, ni yo tampoco se lo pregunte; pero sospechaba que entre el Husser lo habían asesinado. También escuchaba los rumores sobre el enloquecimiento de los humanoides. Yo evitaba hablar de ellos. Así como también supe de la persecución que comenzó sobre los robot niñeras, constantemente se informaba que sufrían de desperfecto y eran nuevamente reprogra¬madas por Grosber y Husser.

El hombre se llevo una mano temblorosa a la barbilla, fijo la vista en el piso.

Un día Grosber vino a verme, estaba pálido. Me informo que Husser había sido asesinado por un humanoide, el cual luego se suicido. Por supuesto el oculto la realidad e informo que Husser había muerto de forma accidental, y el ya clásico descontrol de los humanoides. Después de eso se deshizo de todos los humanoides que le rodeaban. Y se fue a vivir fuera del centro. Actualmente el dirige el centro por computadora, da las ordenes desde su casa. Se encuentra viejo y enfermo. Yo deje de enviar niños… La ultima vez que hable con Grosber, me pregunto si continuaban los envíos, le respondí que si. Entonces me hablo de un nuevo pro¬yecto algo así como crear una casta de científicos… De dar un golpe de estado… Que los científicos eran los que tenían que gobernar, y me decía que el proyecto fracaso por que queríamos convertir a creadores en esclavos… Y que… los sacrificados eran unos farsantes… Y otras cosas más. Comprendí que se había vuelto loco.

Se dejo caer sobre una butaca y con rostro cansado continuo.

Esa es la historia. Ahora sucede lo de Noam. Un humanoide que se escapa. Nadie sabe por lo que le de.

Así que es un ser humano. Vaya, vaya. Que sorpresa dijo Kas Troll mientras avanzaba hacia el viejo.

Si señor y eso podría provocarnos un escándalo.

Exageras… enviare un grupo de guardianes para que lo busquen. Y recuerda… Yo puedo manejar la situación… Todo depende del enfoque que se le de.

Bueno si…

Vaya tranquilo. Usted solo encárguese de apoyar la búsqueda.

Las patrullas sobrevuelan la ciudad, los guardianes recorren las calles desiertas, buscan entre los rincones. Por la red de televisión se dio la señal de alarma a la población, en todos los videos aparecía la foto de Noam: se dice que se escapo del asilo, que esta loco y que es muy peligroso. Pronto comenzó el rumor por toda la ciudad, el pánico comenzó a cundir en todos: “un loco anda suelto”.

Se corría la voz por toda la ciudad que habían detenidos a dos hamubis, para se mas exacto una pareja de hamubis. Sus nombres eran desconocidos para la mayoría; nada significaban esos dos nombres.

Kas Troll se detuvo ante ambos

Así que niegan ser hamubis. Tenemos pruebas, los hemos estado siguiendo durante meses; siempre ocultándose, escondiéndose en los parques, y las continuas idas a la costa; siempre en los lugares mas apartados; y que me dicen de la riña, de las ofensas a los demás. El que se esconde es porque tiene culpa. ¿No lo creen así?

Nosotros no somos hamubis. ¡Se lo juro! dijo ella.

Solo queríamos estar solo agrego el.

El viejo Morgan llamo a Kas Troll a parte.

Yo estoy seguro que ellos no son hamubis, debemos darle una oportunidad.

Yo no estoy tan seguro, de todas formas si no lo son, lo serán; son individuos inadaptados, tratan de vivir fuera de nuestra civilización; escondidos como animales salvajes; dispuestos a pelear con todo aquel que se interponga en su camino; están poseídos y son capaces de matar; son un peligro para nuestra sociedad.

Estoy de acuerdo contigo, por eso te propongo someterlos a tratamiento; curarles ese delirio que ahora tienen. ¿Claro si ellos están de acuerdo?

Esta bien habla con ellos –le dijo Kas Troll.

Hablare con cada uno por separado.

Primero habló con Liher y la respuesta fue inmediata.

No, jamás aceptaría tal cosa. No me interesa esa felicidad que usted me propone. No quiero cambiar.

Entonces, te condenaran como hamubis.

No me importa.

A ella también la condenaran.

Ustedes no pueden hacer eso. ¡Somos inocentes! Usted mismo me lo dijo: sabe que no somos hamubis…

Lo que yo piense no importa: los condenaran.

Después de fracasar con Liher hablo con ella, pero la respuesta fue la misma. Luego se presento ante Kas Troll y le comunico el resultado de su gestión.

Bien, ellos eligieron la muerte dijo Kas Troll al enterarse.

¿Quien hizo la denuncia, que eran hamubis, si nadie los conoce? – Pregunto Morgan

Mi hijo, Ray Troll.

Pocas horas después se reunió el consejo, y luego de las palabras de Kas Troll presentando la acusación, se boto por unanimidad que eran culpables, por lo que debían ser crucificados.

El viejo caminaba cabizbajo por el largo pasillo de la biblioteca, vio a su hijo sentado en la mesa leyendo.

¿Que haces Cid?

Leer padre: la historia de la antigua Grecia, sus mitos y leyendas.

No puedes permanecer el día entero aquí leyendo y vivir ajeno al mundo.

Yo no estoy ajeno, se que van a ejecutar a dos jóvenes, porque se aman.

No hables idioteces. Esos son futuros hamubis, lo llevan dentro.

¿Que llevan dentro? Su amor.

Basta Cid o tendré que sacarte de esta biblioteca.

Si ese es tu deseo callare. Mi mundo es este, vivir entre libros; no pido otra cosa.

El padre contemplo la palidez de su hijo; sus cabellos negros, totalmente despeinados; su ropa desalineada. Si ese era su mundo, y de no haber sido el su padre, tal vez hacia rato que lo hubiesen crucificado. Fue el quien lo puso allí en la biblioteca, porque lo conocía; sabia que en ninguna otra parte estaría tan seguro. Se disponía a marcharse cuando escucho la voz de su hijo a sus espaldas.

Padre, ¿es verdad que son muy jóvenes?

Si, demasiado jóvenes.

¿Y ella?… ¿Es bonita?

Muy bonita.

No puedes hacer nada por ellos.

Nada.

Se acercaba la primavera, el hombre maduro salio al patio; se veían las primeras flores en su pequeño jardín. El frió invierno había pasado; ahora el viento soplaba calido. Abrió las ventanas, lo que nadie acostumbra a hacer, todos prefieren la temperatura controlada de sus casas, pero el hacia años que había desbonetado todos los controles automáticos, desde entonces ha sufrido la temperatura del ambiente: no mas baños con agua caliente, ni temperatura artificial, ni robot solícitos; así se sentía mejor, respiro profundamente, aquel aire natural, sin filtros descotaminantes, sin aromas, ni perfumes.

Tocaron, lentamente se encamino a la puerta. Eran ellos, los hombres del asilo. Le pidió que lo dejaran despedirse de su hija. La despertó suavemente, ella lo comprendió enseguida, sabia que ese momento algún día llegaría; y sabia, además, que nada podía hacer; por eso acepto las cosas con resignación. Vio como lo introducían en la ambulancia, vio cerrarse las puertas, sintió el golpe al chocar una contra otra, lo vio desaparecer detrás del sonido, sintió como pasaban el cerrojo, como lo encerraban, como se alejaba, como se perdía. No pudo más y grito.

Papaaaaa…

Y callo desmayada.

Había jurado defender a su padre, lo había decidido, por eso cuando volvió en si; tomo una determinación: ¡ir al asilo!

Esa noche partió sola hacia el asilo, sabia que nadie la acompañaría. Estuvo caminando durante casi una hora. Sintió un hondo dolor en el pecho al ver el lugar, le parecía aquello tan siniestro: enormes cercas lo cubrían. Allí no podía estar su padre, se negaba a creerlo. Vio unos edificios oscuros sin ventanas, agrupados uno al lado del otro; pero había uno que sobresalía por sobre todos. Comenzó a bordear la cerca buscando alguna entrada; al fin encontró una entrada, la puerta estaba abierta; penetro, el silencio era espantoso, las pocas luces esparcidas como estaban, le daban un aspecto mas tenebroso aun. Si se guiaba por sus instintos hubiese echado a correr. Pero ella se contrataba, no podía abandonar a su padre; sabia que aquello era una locura; que ella supiera nadie jamás se había atrevido a visitar ese lugar, el almacén de los viejos, como algunos le llamaban. ¿Quien iba a ir ahí? Todos decían que los viejos ya habían disfrutado bastante, que ahora les tocaba descansar en paz, era tan natural que fueran para el asilo: era una carga que se quitaban de encima. Pero ella estaba dispuesta a cuidarlo, ella se ocuparía de el, no seria una carga para nadie. No había razón para llevárselo. Todos podrán estar de acuerdo con que sus padres vayan para el asilo, pero ella no. Y por eso, por eso estaba ahí, temblando de miedo, buscándolo.

Avanzo por entre los edificios, vio una luz que brotaba del interior de uno de los edificios. Según se acercaba distinguía mejor la entrada, las enormes puertas de cristal. Las abrió sigilosa, ante su vista se extendía un amplio local provisto de varias mesas con sus sillas, traspaso el lugar y se adentro en un pasillo y entro en otro local lleno de computadoras, retrocedió y cuando se volvió, sintió como la agarraban por los brazos y la alzaban como una pluma, pudo contemplar el rostro inexpresivo del hombre, sus ojos indiferentes; comprendió que era un robot: de nada valía gritar. Penetraron en el ascensor, luego avanzaron hasta una puerta y entraron. La coloco en el suelo.

- Una intrusa dijo el robot.

- Puedes retirarte, yo me encargo –le dijo al robot

Ella se volvió para ver con quien hablaba, tenia la esperanza de que no fuera un robot.

¿Tu…? ella trato de decir algo pero se contuvo.

El hombre se le acerco, observo detenidamente el rostro de la niña.

¿Quien eres? le pregunto

Ella no hacia más que mirarlo. Al fin como saliendo de su asombro.

Me llamo Lina. Y tú. ¿Como te llamas?

Noam.

Ella no podía dejar de mirar aquellos ojos azules, era un azul peculiar, familiar. También el contemplaba los ojos de la niña.

¿Tu…? ¿Tú eres mi hermano?

¿Tu hermano? No te entiendo.

Mi hermano desapareció antes de nacer, era mayor que yo, tendría tu edad… Tú y yo nos parecemos tanto… Es increíble.

Eso no puede ser, yo soy un humanoide.

La niña volvió a contemplar sus ojos, aquel intenso azul.

Mi hermano desapareció en situación muy confusa…

Yo no soy tu hermano, a mi crearon en los laboratorios. Estas equivocada. Ahora dime: ¿que estabas haciendo aquí?

Busco a mi padre.

¿Es algún profesor?

¿Profesor…? No, es… esta viejo y lo trajeron para el asilo.

¿Asilo? ¿Que es eso?

Es donde llevan a todos los viejos, yo averigüe y me dijeron que era aquí donde lo traían.

Es que aquí hay muchos edificios, todos tienen diferentes funciones. ¿Cuando fue que lo trajeron?

Hoy por la mañana, lo trajeron en una ambulancia…

Ah, las ambulancias. Ellas descargan en el edificio numero cuatro, es el mas grande de todos. Yo las veo entrar y salir, pero nunca he estado ahí.

Noam necesito que me ayudes, llévame a ese lugar.

A el no le gusto la idea, pero había algo en sus ojos, en su expresión suplicante, que lo desarmaba. Salieron juntos. Pronto estuvieron recorriendo las diferentes plantas; el frió era intenso, los locales parecían gigantescas cámaras de fríos, donde se podían ver, a través de los cristales, órganos: riñones, hígados, corazones, pulmones; conectados a diferentes computadoras, funcionando artificialmente. En otro de los compartimientos vieron varios cerebros conectados entre si; observaron una computadora que abarcaba casi todo el local constada a su vez a varias terminales de video, donde se podían observar imágenes. Noam se estremeció, jamás se imagino aquello, allí experimentaban con los humanos. Ella lo halo del brazo. Siguieron buscando, llegaron a una planta donde habían varios cadáveres. Ella los comenzó a destapar uno tras otro. Noam escucho un grito ahogado y la vio sollozar. Se acerco y contemplo al hombre: sus ojos azules, muy azules; como los de el, como los de ella.

Ella estaba abrazada al cadáver llorando, Noam le trajo un baso de agua; ahora estaba mas calmada.

Que relación existía entre el y el profesor Wiener.

Ella alzo la vista hacia Noam, luego volvió la vista hacia su padre; los mismos rasgos, los mismos ojos.

Era su padre… Mi abuelo.

Noam se acerco al cadáver, ella lo contemplaba esperanzada.

El profesor Winner murió repentinamente.

El estaba siguiendo la pista a su nieto, el que desapareció… Poco antes de morir dijo que estaba en la pista, hablo algo relacionado con un homoide…

Tom… Informaron que se había descontrolado, nunca mas se supo de el… Primero la muerte del profesor y después el descontrol de Tom. Yo hable con Tom poco antes de que se descon¬trolara estaba muy nervioso. Parecía querer decirme algo, pero no se atrevía… Anteriormente me había dicho algo que me sorprendió, me dijo: “tu y yo no somos lo que creemos… “Nadie creería lo que somos; porque somos eso nadie…,!nadie¡”. El sabía algo, tal vez el profesor Winner llego a averiguar algo, y estaba tra¬tando de confirmarlo.

Se acerco de nuevo al hombre. Recordó al profesor Winner hablar del edificio numero cuatro, recordó verlo poco antes de morir penetrar en el. También recordó haber escuchado una vez una conversación entre dos profesores sobre el edificio cuatro y mencionaban algo de la educación de los humanoides… decían algo sobre el tercer piso…

Tomo a Lina del brazo y salieron para el tercer piso. Según avanzaba Noam sentía extraño mareo, aquel lugar le parecía conocido, le recordaba… Le traía imágenes de un lugar parecido, pero mucho mas espaciado, recordaba una puerta… se vía alzando los brazos para abrirla, pero su mano no alcanzaba a apretar el botón. Recordó un número: 313. Apresuro el paso, hasta llegar a un estrecho pasillo con puertas a ambos lados los numero de la parte izquierda eran impares: 307, 309, 311, 313… Acerco su mano temblorosa a la puerta y apretó un botón. La puerta se abrió en su interior había un niño acostado con la cabeza llena de cables conectado a una computadora. Noam sintió nauseas. El niño tenía el rostro demacrado, en sus ojos largas ojeras. Igual que el después de la crisis, cuando le dieron el tratamiento para curarlo lo conectaron a una computadora durante días, luego se contemplo su rostro demacrado, y aquellas ojeras… Los espejos estaban prohibidos, no había espejos en ninguna parte, el tenia uno escondido que se lo había regalado Tom recuerda sus palabras como si fuera hoy: ” ese eres tu le dijo poniéndole el espejo en frente- mírate ahí, ellos no quieren que sepas quien eres; este es un espejo, ese es tu rostro; contémplalo siempre, y piensa que ese eres tu, y pregúntate a ti mismo; quien eres tu, quien es Noam, y si ambos son la misma cosa…”. Dejo la idea incompleta. Entonces yo no podía entender lo que me decía, presentía que trataba de alertarme sobre algo.

Salio del cuarto con la cabeza hundida entre los hombros, ello lo seguía presentía que el se acercaba a la verdad.

Fue recordando fragmentos de su vida; como le daban cocientazos cuando hacia algo mal; como le enseñaban a construir robot, a armarlo y desarmarlos. Tenia algunas imágenes borrosas, que se confundían con sueños, como aquella de un humanoide desarmando a otro y ver la sangre brotar por todas partes, verle las tripas… y alguien preguntar: ¿donde están los cables?… Ver a los profesores llegar corriendo y llevárselos a ambos: al que lo estaba desarmando y al desarmado, y luego no saber mas de ellos… Nunca supo si aquello era una imagen real o un sueño. Cuantas veces le pregunto a los demás si soñaban y ellos le respondían: ¿Soñar? ¿Para que? Después vino la crisis…

Miro a Lina, contemplo sus ojos suplicantes.

Quiero escapar de aquí le dijo.

Ella sonrió.

Ven te llevare conmigo. El corazón me dice que eres mi hermano.

Ray Troll se paseaba por el medio del salón, saludando a todo – aquel que se encontraba a su paso, iban a escoger a los más sexy. Cada tres años se llevaba a cabo la elección. Pelly se presentaba por tercera vez consecutiva, la expectativa era si ella podría mantener su reinado.

Uno a uno fueron pasando por las urnas e introducían la tarjeta, inmediatamente la computadora efectuaba el conteo: Pelly iba a la cabeza por las mujeres, seguida muy de cerca por Gina; por lo hombres Ali y muy cerca le seguían Ray Troll y Omar. Cada vez que la computadora mostraba las posiciones en la pizarra electrónica, una parte de la multitud daba gritos de jubilo mientras otra parte enmudecía; pero pocos minutos después se escuchaba una algarabía de esos que antes callaban: Ray Troll había pasado al primer lugar, poco después otra algarabía Gina estaba ahora en la cima de las mujeres. La multitud llego a la locura: Ray Troll y Omar, estaban empatados. Las mujeres chillaban hasta quedarse roncas, los hombres en su mayoría partidarios de Ray Troll daban palmadas, como tratando de acelerar la los votos de por Ray Troll. En la pizarra seguían apareciendo cifras, muchos se llevaron la mano a la cabeza: Pelly descendió al tercer lugar, mientras Gina seguía en la punta. La votación se acercaba a su fin. También Pelly se fue replegando, cabizbaja se alejo, no quiso ver la votación final. Ya Gina era inalcanzable, solo Ray Troll y Omar seguía disputándose el primer lugar por los hombres. Ahora Ray Troll se encontraba en el primer lugar, gritos y aplausos retumbaban por todo el salón, pero ya al final Omar de hizo del primer lugar: Gina y Omar los mas sexy. A partir de ahora ellos serian los anfitriones de todas las fiestas.

Sentía una gran alegría, fue el primero en felicitarlo, estaba orgulloso de el. No hacia más que gritar: “¡Viva Omar! ¡Viva Omar!” y cada vez que tenia la oportunidad repetía: “el es mi amigo, somos grandes amigos”. Pero por mas que Omar se esforzaba en mantenerse cerca de el, la multitud lo fue separando, alejándolo cada vez mas.

- Nosotros somos grandes amigos -repetía.

Nadie parecía escucharle, pasaban por su lado y seguían a felicitar a Omar, sobre todo ellas, que se le abrazaban efusivamente.

Bebió; bebió por el y por su amigo; bebió hasta emborracharse, sin dejar de repetir: “el es mi amigo… mi único amigo”.

Omar sonreía, aunque sus ojos negros expresaran otra cosa, el sonreía. Su mirada recorrió el salón, lo vio dando tumbos y decidió llevárselo, pero antes tenia que escoger a una chica como era la costumbre.

Observo una que parecía algo tímida. Se le acerco. Ella abrió los ojos desmesuradamente al verlo acercarse, la tomo del brazo y salio con ella; detrás quedaron gritos y suspiros, también blasfemias de almas despechadas.

Paso cerca de su amigo y se lo llevo con el, apenas podía caminar. Antes de salir, Nil se volvió para los demás.

– Se los dije: el es mi amigo, mi hermano…

Omar lo empujo suavemente y se lo saco de allí y lo llevo hasta su casa. Antes de entrar Nil, vio como Omar se alejaba con la chica, allí quedaba el solo, envuelto en las sombras, desgarrado por el dolor, sintiendo lastima de si.

Amanecía Omar ya estaba despierto. Ella abrió los ojos y se volvió hacia el.

– ¿Por que me elegiste a mi?

-Te vi arrinconada, mirándome con ojos temerosos.

-Ni siquiera me has preguntado el nombre.

-Te llamas Irma.

-¿Como lo sabes?

-Porque cuando te cogí de la mano algunos gritaron tu nombre.

Sus ojos pardos buscaron las pupilas negras de Omar e inmediatamente bajo la vista turbada, le habían dicho que nadie podía sostener su mirada y era cierto: por un momento se sintió penetrada por aquella mirada profunda, enigmática.

Es muy interesante lo que me dices, Noam, que sea capaz de asociar emociones. Solo que no tiene utilidad ninguna: para que queremos un robot que procese sentimientos, entonces, seria capaz de matar por odio, por celos… ¡No! Un robot así no hace falta. Hay que borrarle toda la memoria y reprogramarlo nuevamente.

No haga eso profesor, podríamos investigar su comportamiento, ver como evoluciona.

¿Para que, Noam? ¿Que pretendes saber?

Profesor usted es el que mas sabe aquí. Usted sabe que Noria fue uno de los robot construidos por el…

Si lo se, lo se. Te diré algo Noam, el fue un sabio, pero no era un hombre de esta época. Y tu Noam cumple la orden que te dio Clay.

Ella sabe… quizás a través de ella pueda conocer… lo que me sucedió aquella vez…

Ya eso paso. Ya estas bien. ¿No es así?

Si, tiene razón profesor.

El profesor se alejo a través del largo pasillo. Noan tenía que cumplir la orden. Regreso donde estaba Noria. Se le acerco, las manos le temblaban, unas gotas de sudor le corrían por la frente.

Te borrare la memoria y te reprogramaran de nuevo le dijo con voz temblorosa.

Noria lo miro con aquella mirada transparente, limpia de todo temor. Lo vio tan nervioso.

Cumple la orden pequeño Noam. Yo solo soy un juguete. Yo no sufro como tu.

No quiero hacerlo Noria, no quiero.

Sintió que la vista se le nublaba. Y sintió como aquel líquido extraño le corría por las mejillas.

¿Por que lloras?

¿Llorar?

Si estás llorando.

No se que es lo que me sucede. A cada rato me descontrolo así, pero no se lo digo a nadie. Si ellos se enteran me suministran corriente electrica y eso duele. Ellos creen que ya me arreglarpon.. Pero algo dentro me esta fallando. No se que es… No confió en los profesores. El me lo dijo antes de desaparecer que no confiara en nadie.

Ella le puso la mano en el pecho.

Sufres Noam, el corazón te late muy deprisa. Necesitas ayuda.

¿A quien le puede pedir ayuda? Para ellos soy solo un humanoide que debe ejecutar sus órdenes. Pero yo siento miedo, y me pregunto porque los demás humanoides no sienten miedo.

¿Se lo has preguntado?

No me atrevo, cuando me les acerco a los otros investigadores, y les pregunto algo, ellos me responden sin mirarme a la cara. Siempre están atairados, haciendo algo; y casi siempre hay algún profesor cerca de ellos. Yo creo que ellos no sienten nada. Una vez vi. A uno que se accidento, sangraba enormemente, estaba pálido y hacia gestos de dolor. Pero no volvió más al instituto. Dicen que se descontrolo.

¿Y dices que sangraba?

Si, nosotros somos robot biológicos, estamos hechos de células.

Solo los humanos sienten dolor.

Tal vez como tenemos células. ¿Pero el miedo? ¿Por que este temor?

Solo los humanos siente Noam. Tal vez seas algún tipo de robot muy especial. Pero, pareces tan humano. Lo veo en la ansiedad de tus ojos, lo escucho en el temblor de tu voz, eres humano Noam.

Siempre tengo pesadillas, a veces sueño que estoy entumido y no puedo moverme, otras que estoy resolviendo algo, pero caigo en un lazo y repito y repito las mismas operaciones y pero la solución no aparece. Algo falla en mí.

Cálmate, te ves muy preocupado. Tienes que descansar.

No lo haré, no te borrare la memoria. Noria podrías fingir que no recuerdas nada y…

Noam, tu tienes que ser humano, solo los humanos piensan así. Los robots solos cumplen órdenes, es tu deber borrarme la memoria, se te dio esa orden y tienes que ejecutarla. Solo los humanos evaden sus propias reglas. Si eres un robot tienes que hacerlo. De todas maneras yo no puede fingir, que razón tendría para ello. Yo solo se cuidar niños. Me reprogramaran y volveré a hacer lo mismo.

Pero no serás la misma.

Haré lo mismo. Eso es lo que importa.

¿Y si te reprograman para otras actividades?

Realizare otras actividades.

¿Y si te programan para matar?

Yo no puedo matar, aunque me reprogramen.

Y si te cambian el procesador central.

Dejaría de ser la serie RN, eso seria como obtener otro robot. Pertenecería entonces a otra serie de robot con otros fines.

Entonces, matarías.

Esa otra serie si. Pero es ilógico. Solo los humanos pueden pensar así. Y cuestionarse el porque de las cosas. Yo no, solo ejecuto acciones, solo evaluó mis dicciones en base a lo que debo hacer. No me hago preguntas. No puedo hacérmelas. Si responder a las preguntas de los niños. Enseñarlos a razonar…

¿Como puedes tu enseñarlos a razonar? Tu que todo lo aceptas. Los enseñas a ser robot. Todos somos robot.

Noam, tu eres humano. ¿Como no te das cuenta? ¡Tú eres humano! Sufres. Sufres como ellos. Lloras como ellos. Tú eres una copia de los humanos. Una copia humana.

¡Yo soy un robot!

Si eres un robot ejecuta la orden: bórrame la memoria. Ese es tu deber. ¿Que otra cosa hacen los robot?, si no es cumplir con su deber. ¿Necesita alguien un robot que se asuste ante las ordenes y se niegue a ejecutarla? ¿Quien quiere un robot así?

Noam le paso la mano por la cabeza.

Noria, tu eres mas humana que los humanos. Y hasta más inteligente que ellos. Has aprendido mucho de ellos.

De los niños aclaro ella.

De los niños… Sabes mucho. Toda esa experiencia se va a perder. A los profesores solo les importa lo que ellos están haciendo. Tu creador murió, a nadie le importas. ¡A nadie!

Sálvate tu Noam, cumple la orden. Tú eres más importante que yo. Mira tu mano como tiembla, en cambio mira la mía. Yo no siento dolor, ni pena; ni siquiera siento cariño por nadie. Solo almaceno las escenas en mi memoria. Hay escenas que se mantienen siempre activas. Recuerdo a Liher, siempre deseoso de aprender cosas nuevas. Y aquella vez que me dijo, que me quería más que a nadie en el mundo. Estuve pensando en el significado que el le daba a esa frase. No necesitaba comprender la frase, solo entender el sentido que el le daba a esa frase, significaba que yo era el objeto importante de su vida. Los humanos tienen gustos, preferencias por ciertos objetos y rechazos por otros Yo solo tengo que aprender que le gusta y que no le gusta a los niños. Para mi todos los objetos son iguales. Así voy aprendiendo a darle el valor a las cosas que para ellos la tienen. Yo trato de entenderlos a ellos…

Perdóname Noria, perdóname, por las cosas que te dije. Tú has educado a los niños como nadie. Lo has hecho tan bien, el debe estar orgulloso de ti. Eres tan perfecta. Solo alguien como Wiener pudo haberte creado.

Hizo un breve silencio.

Tienes razón… Debo ejecutar la orden. Adiós Noria.

Adiós Noam, cuando termines conmigo, descansa te ves muy agotado.

Lo haré Noria.

Cuando termino se fue dando pasos tambaleantes. Vio uno de los profesores que se acercaba, se irguió y camino derecho, como lo hace el resto de los investigadores.

Caminaba por las calles vacías, sentía como el frío le helaba los huesos. Se llevo las manos temblorosas a la boca y las unió formando un recipiente, luego soplo, dejando atrapado su aliento tibio entre sus manos; al final terminó frotándolas entre si tratando de desentumecer sus dedos. En días así nadie caminaba por la superficie, nadie… Solo el, recorría aquellas calles sin sol, exceptuando a los niños. La ciudad infantil continuaba su ritmo, allí la vida seguía latiendo; solo allí los niños corrían, se lanzaban por la canal, se mecían en los botes, montaban los carritos, montaban los botes. Para ellos solo importaba el juego, el invierno no les preocupaba. En cambio el sentía como el aire frío le golpeaba el rostro, bajo la cabeza y apresuro el paso; vio una niña rubia, larguirucha, de rostro pecoso; acercarse a un grupo de niños.

-A que están jugando pregunto la niña rubia de rostro pecoso.

-A nada respondió una de las niñas.

-A ti no te importa respondió otra.

-Quiero jugar con ustedes. -Pidió la niña rubia.

-Tú no puedes jugar con nosotras.

-¿Por que no puedo jugar?

-Porque eres fea.

-Vete de aqui -grito-. Atrás niña.

-Tan grande y tan fea -dijo otra con desprecio.

La niña se alejo cabizbaja, paso junto a un grupo de niños.

-Adiós fea.

-A donde vas fea.

Ella siguió su camino sin mirar a nadie, alargo el paso cuanto le permitía sus largas y delgadas piernas. Atrás quedaron los chicos. Se acerco a la estrella, vio como los niños subían cogidos de la mano, los veía subir entre carcajadas; se fue acercando, con las manitos unidas a la espalda, dando pasos vacilantes; los niños subían de tres en tres, vio dos niñas subir al carro y quedarse esperando, ella avanzo sonriente hacia las niñas, estas al verla le cerraron la puerta, la cual estuvo casi a punto de golpearla. Se detuvo ante ella un nuevo carro, miro hacia atrás, pero nadie se movía; como siempre nadie quería subir con ella, después venían los gritos: de que subiera de una vez o se fuera, ella siempre optaba por irse; pero esta vez estaba decidida: subió sola al carro y cerró la puerta. Miro al resto de los niños con aire de triunfo. Comenzó a subir y subir, miro hacia abajo, y sintió miedo; miro a los demás carros y vio a los niños abrazados, y sintió frío; luego comenzó a bajar, se aferro al tuvo. Ella sola en su carro daba vueltas y vueltas, titiritando de frío, con los dedos crispados sobre el frío tubo. Tenía mucho miedo, y estaba muy sola subiendo y bajando, sin parar. El frío congelaba el rostro, las lagrimas se le helaban en sus ojos azules y su rostro se tornaba morado, solo deseaba que aquella cosa se detuviera. Ella agacho, tratando de ocultarse del aire. Por fin la estrella se detuvo.

Un grupo de niños, parados en dos filas, la estaban esperando. Al bajar las escaleras comenzaron a gritarle.

-La fea monto la estrella, la fea monto la estrella…

Ella paso corriendo entre las dos filas, no falto quien le puso un traspié, por suerte ella lo suficientemente ágil como para saltar y burlar la zancadilla. Pero de las ofensas si no pudo evadirse.

-Deberían cortarte la nariz que te sobra.

-Canillua.

-Ojos de sapo.

-Dos colores.

Ella se alejo de la ciudad infantil, iba temblando de frío y de rabia, pasando de vez en cuando la mano por el rostro para interceptar a alguna lagrima que descendía sobre sus pecosas mejillas.

A sus ojos observadores no escapo aquella escena, como único mudo testigo de lo que sucedía, ese era su destino; y pensó escribir un poema y dedicárselo a la niña fea.

………………………………………

El hombre tocio nuevamente, estaba enfermo. La enfermedad es a veces un sentimiento, una sensación de cansancio, de tiempo perdido. Volvió a toser, tenía la impresión que hacia más frío dentro de su alma que afuera. La vio llegar con los ojos enrojecidos.

-Lina ven aquí.

Ella corrió a sus brazos, el acaricio sus cabellos rubios.

-Se que sufres. No importa que nadie te acepte. Yo te quiero mucho.

-Yo también.

-Hija, se que me queda poco tiempo en este mundo. Pronto serás una mujer.

El la contemplo por unos segundos.

-Tienes los ojos iguales a los de tu madre.

-Pero, según tu, ella era muy bella.

-Y que tiene que ver eso, tu tienes sus mismos ojos azules.

-También tú tienes los ojos azules.

-Precisamente de eso quiero hablarte.

El padre guardo silencio por un instante, tratando de poner en orden las ideas.

-Mucho antes de tenerte a ti, nosotros concebimos un hijo. Como tu mama y yo éramos rubios y de ojos azules, esperábamos que el niño fuera igual. El padre de tu madre era profesor del centro de investigación; el trabajaba en la creación de robot nodrizas, el estuvo al tanto de la gestación artificial del niño; según la combinación de los genes el niño debía ser rubio y de ojos azules, pero no fue así. Alguien lo cambio, al principio supusimos que fue accidental. Tu abuelo comenzó a investigar, y le entregamos el niño a el, para que lo analizara, como era de esperar no era nuestro. Poco tiempo después tu abuelo murió de un ataque al corazón. Tu madre decía que lo asesinaron, porque estaba sobre la pista de algo; nuestro hijo nunca apareció. Con el tiempo nos resignamos. Tu madre quedo muy afectada, y yo la convencí para tener otro. Entonces naciste tú, pero ella no reacciono, desconfiaba de ti; se fue poniendo cada vez peor, comenzó a tener alucinaciones. La llevaron para el asilo y no me dejaron verla. Me decían que ella no quería ver a nadie. Al poco tiempo me informaron de su muerte… Yo no se que pensar. Primero el cambio de niño, después tu abuelo y luego ella. En este país suceden cosas extrañas. Ella siempre tuvo la esperanza que tu hermano estaba vivo. ¿Pero donde? Y lo mas extraño es que su expediente de gestación desapareció, así como tampoco figuraba en el registro de nacimiento. Poco antes de morir tu abuelo me llamo y me dijo algo que no entendí, estaba muy excitado, menciono el nombre de alguien que era su ayudante, y dijo algo así como: el me llevara a descubrir la verdad, estoy a un paso de saber que hicieron con mi nieto… Pero ahora no recuerdo el nombre que me dio. Logre averiguar algo, sobre sus ayudantes y supe que solo tenia tres ayudantes investigadores los cuales eran humano idees; y lo que complica mas aun el caso, es que su ayudante principal se descontrolo después de su muerte y fue destruido.

Se hizo un largo silencio.

-Detrás de tu hermano se encierra un gran misterio. Por algún motivo lo desaparecieron… Y ahora el próximo seré yo.

La niña palideció.

-Me enviaron una nota; pronto me llevaran al asilo de ancianos.

-No permitiré que te lleven. No lo permitiré.

El acaricio suavemente sus cabellos, luego la tomo por la barbilla y miro sus granes ojos azules.

-No se como pueden decir que eres fea.

Ellos caminan cogidos de la mano, convencidos que el tiempo solo transcurre para ellos, que todo existe solo para ellos, para contemplarlo juntos. Así transcurrían los meses, meses felices; pero, no todo era color de rosa; se habían olvidado de los demás, en cambio los demás; no se lo perdonaban.

– Miren ahí están los tortolitos.

El grupo se acerco a Liher, a la cabeza iba Ray Troll.

– Ustedes no se cansan de estar el día entero juntos. ¿De que pueden hablar ustedes?

– Deben estar muy aburridos. ¿Verdad Ray? dijo otro.

– Ven conmigo bebita, yo te enseñare nuevas cosas.

– A mi no me interesa ninguno de ustedes respondió Herli.

– Vendrás conmigo quieras o no y diciendo esto la tomo por un brazo.

Liher se precipito sobre lo empujo. Ray Troll retrocedió varios pasos, mientras Liher se colocaba delante de ella. Estaba tenso, era como si una fuerza desconocida lo empujara a enfrentarse a ellos.

– No se ira con ustedes.

Su voz también era desconocida para el. Era una voz ronca y en su rostro había tal expresión de fiereza que Ray Troll retrocedió asustado

– Quieres pelear. Te atreverías a pelear contra todos nosotros por una chica le dijo Ray Troll luego de salir de su sorpresa.

El no hablaba, solo aquello mirada encendida, solo sus ojos hablaban por el. Estaba fuera de si. El mismo no sabía lo que era capaz de hacer. Solo de una cosa estaba seguro, que estaba allí cubriéndola con su cuerpo. Dispuesto a todo. No sabia porque lo hacia pero permanecía allí desafiante.

– ¿Sabes que eso no es normal? Nadie pelea por una chica, a menos que… que seas un hamubis.

Liher palideció.

– Yo no soy un hamubis.

– Entonces deja que la chica venga con nosotros.

– Ella no quiere ir.

– ¿Tu que sabes lo que ella quiera? Déjala venir conmigo y te garantizo que nunca más querrá verte.

Ray Troll estiro su mano para coger a Herli. Pero Liher lo volvió a empujar.

– Estoy dispuesto a todo. ¡A todo! Nadie me la va quitar. Ella es de libre. Ella esta conmigo. ¡Conmigo!

– Nosotros también somos libres de elegir, y la elegimos a ella. Son varias elecciones contra una sola. Nos pertenece.

Liher los observaba con los puños apretados. Solo su mirada desafiante le respondía.

– Porque no llegamos a un acuerdo, tu nos la presta a cada uno por una noche y después te la devolvemos.

– ¡Nunca!

– ¿Pero que te puede a ti importar eso? Nosotros queremos estar con ella. Y tú no tienes derecho ninguno sobre ella. Todos somos libres.

– Un chico se le acerco a Liher desafiante, pero antes que llegara Liher le propino un golpe que lo hizo rodar por tierra. Todos quedaron sorprendidos, jamás esperaron esa reacción.

– ¡Estas loco! le grito Ray Troll Te advierto vas a tener problemas. Te vas a arrepentir de esto. Solo un hamubis haría tal cosa. Te vamos a crucificar: hamubis.

Y diciendo esto se alejaron.

Ella se le abrazo temblorosa.

– Liher tengo miedo.

– No temas, yo te defenderé. Esta vez nadie podrá sepárame. Luchare, luchare por ti, por nosotros.

Desde entonces dejaron de ir a la ciudad de noche, esquivaban los lugares concurridos, donde podían estar los otros.
Pero no sabían que alguien los seguía.

Estaban sentados en un parque abandonado donde la hierba crecía silvestre y daba casi a la cintura, en el centro del parque había dos estatuas. Ellos acostumbraban a frecuentar ese parque, desde aquella tarde que lo descubrieron y lo hicieron suyo.

Se acercaron a las estatuas. Ella tenia su cabeza recostada sobre el hombre de el, aunque el tiempo casi les había borrado el rostro, se percibía en el rostro de ambos una expresión de éxtasis. Que lejos estaban ellos de saber que hace muchos años, en ese parque iban las parejas a arrullarse y que todos lo conocían por el parque del amor.

– Liher, ¿por que no vamos a la costa?

– ¿A la costa?

– Si, a la costa.

– Nadie va a la costa.

– Y a nosotros que nos importa eso. Tampoco nadie viene a este parque.

– Es que… Quiero ver el mar. He oído tantas historias sobre el. Yo sola no me atrevo, pero contigo; contigo no tengo miedo.

A los lejos Nil, los contemplaba. Ahora caminaban hacia el mar, el mar con sus terribles olas y su incesante rugir, nadie osaba acercársele, debían estar locos… locos, locos –pensó Nil

– Vamos a acercarnos un poco mas dijo ella.

Avanzaron cogidos de la cintura, el viento a veces los hacia retroceder, el vestido de ella se levantaba mas allá de la cintura, dejando ver sus muslos. Respiraban con trabajo. Ella sintió un mareo y se recostó sobre el pecho de el. Soplaba el viento del norte. Sentían que de un momento a otro iban a salir volando, o que una ola enorme los arrastraría mar afuera. Ella se abrazo a el; el la estrecho contra si con mas fuerza a un. Jamás nadie se atrevió a tanto. A desafiar así a la naturaleza. Cada segundo que pasaba se les hacia mas difícil respirar.

– ¡Mar! Nosotros no te tenemos miedo.

Una ola enorme se alzo ante ellos y se destrozo furiosa contra las rocas, salpicándolos.

El sintió el sabor del agua salado y la miro asustado, vio el rostro de ella salpicado y se apresuro a secarlo con su pañuelo.

– No temas, es solo agua de mar; no es dañina. Tú también tienes el rostro mojado.

Diciendo esto lo acaricio borrando las gotas de mar de su rostro.

– Veámonos, han sido demasiada las experiencias para un solo día.

El no hablo, le puso el brazo sobre el hombro y se alejaron. Detrás quedaba el mar, ellos escuchaban rugidos, lo sentían furioso, rabiar de ira.

Ellos ahora corrían, tomados de la mano; riendo como niños traviesos.

Luego se volvieron hacia el mar.

– Verdad que a pesar de todo es hermoso.

Liher la miro sorprendido.

– Mira Liher, mira las olas. No son magnificas. Mira aquella que viene allá atrás: ¡Es enorme! Mira la espuma que hacen. ¿No es bello?

– Si es muy bello, todo lo que tú miras es bello. Son tus ojos.

Ella lo beso.

– ¿Que es esto que siento Liher? Escucha como me late el corazón. Me parece que todas las cosas están esperando por nosotros. Es como si estuviera descubriendo la vida. Siento tantas cosas que a veces tengo miedo… Te das cuenta, no ves lo grande que es el mundo, no ves lo inmenso que es el mar. Y… Siento que todo esto es nuestro, que nos pertenece. Que existe porque estamos tú y yo aquí…

Liher callaba, sentía que ella hablaba por los dos. También el sentía lo mismo. Y también el tenia miedo. Temía perderla, esa sola idea, le producía un dolor en el pecho, un estado de sobresalto, entonces, como un loco salía en su búsqueda; solo el verla a ella lo podía tranquilizar. Ella era lo unico que existia para el.