Capitulo X: Noria

Liher esperaba, su madre estaba al llegar de un momento a otro con el bebe y el robot nodriza.

La madre entro con un niño en los brazos y detrás el robot. Liher fijo su vista en el robot, un estremecimiento le recorrió el cuerpo: “Noria”.

Mira el bebe Liher le dijo la madre.

Liher se acerco al bebe sin dejar de mirar al robot.

Es muy lindo.

¿Y que te parece el robot?

Liher la contemplaba absorto.

¿Como le pondremos? pregunto la madre.

¡Noria! grito Liher entusiasmado.

¿Noria? Si no me equivoco ese nombre se lo pusimos al robot que te crió a ti. ¿No es así?

Si respondió el joven inclinando la frente.

Repetir los nombre demuestra mal gusto, nadie hace eso. Le pondré… Le pondré… ¡Kirda! Eso es.

Escucha homoide, desde ahora te llamaras Kirda.

Si señora respondió el robot.

La madre le entrego el niño y el robot se lo llevo al cuarto para darle la leche.

Una vez que la madre se retiro, Liher fue hacia al cuarto y se le acerco al robot.

Siempre tuve el presentimiento que regresarías. Te he estado esperando. Yo nunca te he olvidado.

El homoide alzo la mirada y fijo sus ojos en el rostro infantil de Liher.

Yo se que tu eres Noria, lo se… Me alegro mucho que estés aquí de nuevo diciendo esto salio del cuarto.

La madre la intersecto.

Liher, mañana cumplirás dieciséis años, y podrás ir a la ciudad de noche. Oye que te pasa.

Nada, hare lo que tu

Liher caminaba despacio ensimismado. Le preocupaba la idea de tener que ir a la ciudad de noche. No quería ir. A el no le interesaba relacionarse con nadie. Se sentía como un extraño, tal vez seguía siendo un niño con cuerpo de hombre. Era demasiado torpe, ni siquiera sabia bailar. ¿Por que tenia que ir a la ciudad? ¿Por que?…

El homoide había acostado al niño, al volverse vio a Liher parado en la puerta, se detuvo por un momento y luego paso por su lado y siguió de largo.

Adiós Noria el homoide no respondió. El la siguió con la vista, la vio cerrar tras de si la puerta. Liher se acerco a la cuna.

Duerme, duerme tranquilo. Ella te cuidara.

A la mañana siguiente la despertó el llanto del niño. Asombrosamente la madre estaba levantada.

¿Donde esta ese homoide? ¡Kirda!

Fue entonces que vio aparecer al robot con el niño en los brazos.

Ah, ya creía y fue para el comedor.

Liher estaba allí, parado detrás del robot nodriza. Se puso frente a ella.

Noria, te acuerdas de mí. Yo soy Liher. También a mi me cargaste cuando era pequeño. ¿Te acuerdas?

De nuevo sus ojos se clavaron en el.

Yo se que me recuerdas. Tú no puedes haberme olvidado.

Acerco su mano hasta alcanzar suavemente sus cabellos.

Tú mismo pelo negro, y tus ojos castaños, oscuros casi negros; igual que los míos. Y tu voz, esa voz tan dulce, que llevo grabada en mi alma.

Sintió pasos.

Hasta luego Noria.

Liher se sentía ahora mas animado, paseaba por el parque infantil, y se imaginaba a el, al bebe y a Noria paseando juntos; y cuando el niño estuviera mas grande lo montaría en los aparatos, lo vería reír y reír; como el cuando era niño y Noria lo besaría, como a el. Allí estaba Nil, sentado en un banco. Necesitaba hablar con alguien, contarle de su regreso.

Hola amigo dijo Liher.

Hola como estas Liher.

Bien, muy feliz. Noria regreso.

¿Que Noria regreso?

Si vino a cuidar al bebe.

No tiene porque ser Noria, simplemente tu mama alquilo un robot nodiza para cuidar a tu hermanito. Hay miles de robot nodrizas, lo más probable es que no sea ella…

¡Si! ¡Es Noria! Yo lo se.

Y diciendo esto echo a correr.

¡Liher! ¡Liher! Esta bien es ella. Escúchame es Noria. Vuelve… Es Noria…

Liher fue directo al cuarto, allí estaba el homoide, tenia al pequeñín en sus brazos y le cantaba a media voz. Liher se acostó sobre el sofá, mientras escuchaba su voz se fue acomodando, se fue acurrucando al arrullo de aquella voz, hasta quedarse profundamente dormido. La niñera se puso de pie y con mucho cuidado acostó al bebe.

La madre regreso y lo encontró durmiendo en el sofá.

¡Liher! ¡Liher! Vamos levántate.

Liher abrió los ojos lentamente.

Escúchame Liher esta noche te llevare a la ciudad de noche, vendrás conmigo a las buenas o a las malas. Así que vístete.

Anuncios

Acerca de Alejandro Madruga

Licenciado en Cibernética Matematica. Trabajo el tema de la Inteligencia Artificial desde 1986. He publicado articulos y ensayos sobre la Cibernetica y las tendencias tecnologicas. También he publicados narraciones de ciencia ficción
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s