Capitulo XII: Omar

Estaba solo como de costumbre, pensando como de costumbre; recordaba la primera vez que vio a Omar, fue hace años, entonces era muy joven, así como Liher, estaba tan desorientado; Fue cuando Omar se le acerco, había en el tanta tranquilidad en su rostro y aquella voz tan serena. Recuerda la sorpresa al oír aquel nombre tan inusual. Aun tiene grabada en la mente su presentación: “Me llamo… Albert, pero todo el mundo me conoce por Nil. Sabe yo soy muy popular… Omar puso cara de benevolencia, como si me dijera: eso no es lo importante. Somos muy diferentes, el sabe lo que quiere, se percibe en el un personalidad fuerte con una gran voluntad; y lo mas extraordinario era su magnetismo personal, ejercía una atracción especial sobre las mujeres, todas se enloquecían al verlo. En cambio el, parecía no darle importancia a su suerte, su vida esta rodeada de misterio. Una vez me dijo que había nacido en el mar; supuse que era una broma; pero lo dijo tan serio. El ha sido un gran amigo, siempre dándome aliento: tu sufres Nil,-me decía- sufres porque tienes sensibilidad, este mundo esta deshumanizado; ellos son seres instintivos que solo buscan el placer; es como si viveras entre animales y tu sufrieras por su causa, por no poder ser como ellos; y ellos a su vez se dan cuenta y tratan de anularte… El tiene razón sufro por esa causa… siento una angustia. Yo no soy como el… Nadie cree en mi”.

No muy lejos en un subterráneo Omar estaba reunido con unos amigos.

Rabindranat, mira los libros que conseguí: “Rimas y leyendas”, “La edad de oro” y “Corazón”.

¿Como los conseguiste? preguntó Omar.

Un anciano que se lo iban a llevar para el sanatorio. Me llamo y me entrego los libros…

Pero ¿por que te los dio a ti?

Sospechaba que yo era un hamubis. Para el esos libros significaban mucho y prefirió confiar en mi. Solo me dijo: ¡sálvalos! Y se fue.

Te arriesgaste Homero, podía haber sido una trampa.

Si lo hubieras visto, Rabindranat, como le temblaban las manos cuando me entrego los libros, si hubieras visto sus ojos, casi a punto de llorar. Hubieras creído en el, como creí yo.

Omar pasó las manos suavemente por los libros.

Pobre hombre conque celo guardo su secreto. ¿Y tu Carlos que trajiste pregunto Omar.

Yo… Traje unos poemas, no se si serán buenos, de un joven llamado Romi, son de amor, a mi me gustaron. Le dije que no se los enseñara a nadie. ¿Que tu crees?

Si son buenos, le editamos el libro y le hacemos llegar un ejemplar en secreto, como de costumbre. Pero hay que tener cuidado cualquier error puede poner su vida en peligro. No quiero que le suceda lo mismo que a otros. Yo hablare con el.

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Acerca de Alejandro Madruga

Licenciado en Cibernética Matematica. Trabajo el tema de la Inteligencia Artificial desde 1986. He publicado articulos y ensayos sobre la Cibernetica y las tendencias tecnologicas. También he publicados narraciones de ciencia ficción
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