Capitulo XXV: Juntos… Siempre juntos

Se encontró con Omar en el lugar acostumbrado.

Omar los van a ejecutar tenemos que hacer algo.

No podemos hacer nada. La violencia no es nuestra forma de lucha. Nosotros somos espectadores, no debemos violentar la historia, con eso solo incentivaríamos las pasiones, atizaríamos el odio, y la venganza caería sobre seres inocentes. Nuestra misión es lograr la paz del individuo, en armonía con el todo… No podemos alterar los ciclos, cualquier acción violenta, genera secuencia de hechos irracionales de imprevisibles consecuencias. Hay leyes en el universo… Leyes invisibles… que solo los grandes espíritu alcanzan a comprender, pero de forma difusa y solo por partes.

Volvió la vista hacia a su amigo, y con su voz pausada, -agrego.

Quizás algún día puedas comprenderlo, amigo mío; solo que el cuerpo envejece muy rápido y no da tiempo a que el espíritu madure: nos vamos casi tan ignorantes, como cuando llegamos.

Este es un mundo cruel: van a morir por el solo delito de amarse… Alguien tiene que hacer algo.

………..

Todos en la ciudad estaban mordidos por la curiosidad: ¿quienes eran aquellos jóvenes desconocidos? Esa era la pregunta que se hacían todos. Por eso estaban pendientes de las palabras del sacrificado principal, la cruxificacion de algún hamubis siempre era un acontecimiento, pero esta vez era una pareja y de jóvenes; estaban frente a sus videos en espera de la condena.

Hoy seré breve dijo Kas Troll , muy breve. En realidad este es un acontecimiento triste. Una pareja de jóvenes, que tenían un mundo de placer y alegría por delante; decidieron vivir fuera de nuestra sociedad y abrazaron los ideales de los hamubis, de los desahuciados hamubis. Se unieron a ellos y nos despreciaron a nosotros. Crearon disturbios, se pelearon con el resto de los jóvenes, incluso llegaron a agredirlos. Escuchen bien, a agredirlos. Quisieron vivir al margen de nuestras normas de libertad. A ellos no les bastaba todas las posibilidades que nuestra sociedad les ofrece para su disfrute, no; en lugar de cultivar la alegría, como le corresponde a los jóvenes de su edad; estaban escondiéndose de ustedes. Si de ustedes, simplemente les molestaba mezclarse con los demás. Se creían exclusivos. Como hamubis que son, se creían exclusivos. Y como hamubis que son: ¡serán crucificados! Se les dio incluso la posibilidad de enmendarse, como eran tan jóvenes. Pero ellos rechazaron ese gesto nuestro, de bondad; porque a pesar de todo tratamos de ayudarlos, de encaminarlos por el camino correcto. Pero no fue posible.

El consejo de sacrificado se reunió en horas de la mañana y de forma unánime los encontró culpables, por lo que serán crucificados hoy a las cuatro de la tarde.

Eso era todo. Muchas gracias.

La multitud se congregaba al rededor de las dos cruces. Allí se encontraban la madre de Liher, Omar y por supuesto Ray Troll. No estaba, no quería verlos morir; el quien se había convertido en su sombra, quien estaba escribiendo una novela inspirada en ellos, no resistía la idea de verlos sufrir.

Primero trajeron a Liher, lo venían empujando, mientras el forcejeaba, lo encaramaron en la cruz y a duras penas lograron amarrarlo, en medio de golpes y amenazas. Ya en lo alto de la cruz, grito con todas sus fuerzas.

¡Soy inocente! ¡Soy inocente!

Luego trajeron a Herli y comenzaron a encaramarla en la cruz.

No, a ella no… Por favor a ella no… Ella no es hamubis
Mientras gritaba los ojos se le aguaban.

A ella no, ella no…

¿Que te creías? ¿Que eras mejor que nosotros? Era la voz de Ray Troll.

Liher miro hacia Ray Troll y luego para el grupo de sacrificados.

Escuchen, escuchen todos. Es verdad: ¡yo soy un hamubis! ¡Yo lo soy! Pero ella no. Yo… Yo la obligaba… Yo la obligaba a estar conmigo. Era yo quien no la dejaba que estuviera con nadie… Yo la amenazaba, y ella me seguía por miedo. Ella es inocente. Yo soy el único culpable. Suéltenla a ella. Háganme a mi lo que quieran; pero a ella no… Es inocente… Es inocente…

Liher, escúchame; Liher, por favor escúchame. Gracias por lo que haces por mi; pero yo quiero morir contigo. Yo también tengo derecho a elegir. Ya no me importa la vida; fui tan feliz a tu lado: no sabría vivir sin ti… No podría.

Después de decir esto volvió su rostro hacia los sacrificados y su mirada se endureció.

Ahora escúchenme a mi. Nosotros éramos inocentes, no éramos hamubis; pero si ser hamubis es consagrar su vida a una persona, es sentirse parte del mundo, es sentir que hay algo grande dentro de ti, es sentir que…

Ella sonrió, por su rostro corrían lágrimas.

Ustedes no lo entenderán, y me dan lastima por eso.

Esta vez miro hacia Ray Troll.

Si eso es ser hamubis. Entonces, óiganme bien todos. Quiero que todo el mundo lo sepa: ¡somos hamubis! y estamos orgullosos de morir por ser hamubis.

¡Herli grito Liher con los ojos anegados en llanto.

¡Liher! Juntos… Siempre juntos…

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Acerca de Alejandro Madruga

Licenciado en Cibernética Matematica. Trabajo el tema de la Inteligencia Artificial desde 1986. He publicado articulos y ensayos sobre la Cibernetica y las tendencias tecnologicas. También he publicados narraciones de ciencia ficción
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