Capitulo XVII: Sueños

“Dormir… y luego, mañana cuando amanezca seré otro. Con la noche desaparecerá mi angustia. Amaneceré siendo otro. Dormir, dormir… para que mi espíritu recobre su fuerza y todas las heridas se cierren”.

Acerco su mano temblorosa a la mesita y tomo unas pastillas, se las llevo a la boca, luego el vaso de agua.

“Dormir… que descanse mi alma fatigada. Mañana seré otro. Ya no sufriré más. ¿Por que no apagan la luz?”

Las luces se apagaron, un oscuro silencio se apodero de todo.

“Ella esta ahí, frente a mi, en su mano trae una enorme jeringuilla; intento levantarme, pero estoy atado. Ella introduce la aguja en mi pecho; siento como me pincha el corazón y comienza a extraerme la sangre. Ella mira satisfecha la jeringuilla llena de sangre, luego con voz suave me dice:No te preocupes pronto vas a morir”.

Comienza a peinarse, saca un espejo y se contempla; se pinta los labios.

“¿A donde vas?”.

“Voy a salir con un amigo”.

Ahora empieza a perfumarse con ese perfume que tanto odio. Esta muy elegante. Yo me siento morir. Se mira en el espejo y sonríe satisfecha. La vida se me escapa. Ella se va. Me desangro. Intento llamarla pero mi voz se ahoga, tengo la lengua entumecida, me muero… Solo… me muero. ¡No!

“Todo esta oscuro: tengo miedo”.

“Dormir… Mañana seré otro. No habrá mas preocupaciones, ni temores… seré otro… otro”.

“Soy el mismo, no he cambiado… ¡Nunca cambiare! Nadie podrá librarme de esta angustia”.

Afuera se escuchan gritos, se pone de pie y va hacia la ventana, pega su rostro al cristal, la ve pasar bajo su ventana con el rostro entre las manos, sollozando; mientras un grupo de niños le gritaba: ¡Fea!, ¡fea! La imagen se borra del cristal.

“Entra en el consultorio, no podía imaginarme que el doctor seria ella. Al verme me reconoció enseguida”.

¿Y eso tu por aquí?

“Guarde silencio”.

¿Te acuerdas cuando éramos niños? Pero… ¿No me has dicho a que has venido?

“Nada dije. Ella me dio un beso de despedida”.

Ahora estaba despierto, miro la cama vacía.

Afuera llovía, las gotas golpeaban contra el cristal de la ventana. Afuera una niña se borraba bajo la lluvia.

“Me quitare la ropa y me bañare con ella”

NO PUEDES.

“No me dejarían salir de aquí”.

Afuera la figura se hacia borrosa. El agua corría por las calles arrastrando la suciedad. Llovió durante toda la mañana y toda la tarde. Al fin escampo. Cogi mi pañuelo y cuidadosamente limpie el cristal de la ventana. Aun la calle estaba mojada y podían verse pequeños charcos.

Un día entero lloviendo sobre las casas indefensas: escampaba y volvía a llover nuevamente. Los hombres y mujeres, miedosos, se refugiaban bajo sus techos y la lluvia furiosa cae, cae buscando cabezas sobre las cuales golpear.

“¿Por que sigue lloviendo? Ya se encendieron las luces”.

Escucho una puerta que se abre y de un salto caigo en la cama, a la vez que cerraba fuertemente mis ojos.

Se acerca, siento sus pasos:”es ella. Calla corazón, no latas tan de prisa, mira que ella puede escucharte, y si te descubre estamos perdidos”.

Aqui. están las pastillas. Se que estas despierto.

“Vete, vete déjame en paz. No quiero verte más. No abriré los ojos. Se que eres tu, lo se aunque cambies la voz. Aunque te disfraces.

El medico vendrá mañana a verte.

“Se aleja, escucho sus pasos; se aleja. ¿No estará ahí? Se que aun esta ahí. Escucho sus pasos. No quiero verla; ella no me ama… ¿Y entonces?… Mañana, mañana seré otro. No pensar, no sufrir”.

NIL.

Abre los ojos y el sueño despedazado por la realidad se esparce a través de la oscuridad de la noche. Las luces estaban apagadas, la cama seguía vacía. Estaba solo, nerviosamente tomo las pastillas, se bebió un sorbo de agua y se durmió.

Comenzaba a amanecer, cuando se escuchan gritos que venían de afuera. Me acerco al cristal de la ventana. La calle estaba desolada: ¡nadie! Todos dormían. Sin embargo mis oídos escuchaban gritos de odio, murmullos venenosos, ecos perversos; y mis ojos podían ver las manchas de sangre, las huellas de las pisadas nocturnas. Pego aun mas el rostro al cristal, y pude ver una lagrima silenciosa caer sobre un alma rota.

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Acerca de Alejandro Madruga

Licenciado en Cibernética Matematica. Trabajo el tema de la Inteligencia Artificial desde 1986. He publicado articulos y ensayos sobre la Cibernetica y las tendencias tecnologicas. También he publicados narraciones de ciencia ficción
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