Capitulo XX: Adios amiga

Es muy interesante lo que me dices, Noam, que sea capaz de asociar emociones. Solo que no tiene utilidad ninguna: para que queremos un robot que procese sentimientos, entonces, seria capaz de matar por odio, por celos… ¡No! Un robot así no hace falta. Hay que borrarle toda la memoria y reprogramarlo nuevamente.

No haga eso profesor, podríamos investigar su comportamiento, ver como evoluciona.

¿Para que, Noam? ¿Que pretendes saber?

Profesor usted es el que mas sabe aquí. Usted sabe que Noria fue uno de los robot construidos por el…

Si lo se, lo se. Te diré algo Noam, el fue un sabio, pero no era un hombre de esta época. Y tu Noam cumple la orden que te dio Clay.

Ella sabe… quizás a través de ella pueda conocer… lo que me sucedió aquella vez…

Ya eso paso. Ya estas bien. ¿No es así?

Si, tiene razón profesor.

El profesor se alejo a través del largo pasillo. Noan tenía que cumplir la orden. Regreso donde estaba Noria. Se le acerco, las manos le temblaban, unas gotas de sudor le corrían por la frente.

Te borrare la memoria y te reprogramaran de nuevo le dijo con voz temblorosa.

Noria lo miro con aquella mirada transparente, limpia de todo temor. Lo vio tan nervioso.

Cumple la orden pequeño Noam. Yo solo soy un juguete. Yo no sufro como tu.

No quiero hacerlo Noria, no quiero.

Sintió que la vista se le nublaba. Y sintió como aquel líquido extraño le corría por las mejillas.

¿Por que lloras?

¿Llorar?

Si estás llorando.

No se que es lo que me sucede. A cada rato me descontrolo así, pero no se lo digo a nadie. Si ellos se enteran me suministran corriente electrica y eso duele. Ellos creen que ya me arreglarpon.. Pero algo dentro me esta fallando. No se que es… No confió en los profesores. El me lo dijo antes de desaparecer que no confiara en nadie.

Ella le puso la mano en el pecho.

Sufres Noam, el corazón te late muy deprisa. Necesitas ayuda.

¿A quien le puede pedir ayuda? Para ellos soy solo un humanoide que debe ejecutar sus órdenes. Pero yo siento miedo, y me pregunto porque los demás humanoides no sienten miedo.

¿Se lo has preguntado?

No me atrevo, cuando me les acerco a los otros investigadores, y les pregunto algo, ellos me responden sin mirarme a la cara. Siempre están atairados, haciendo algo; y casi siempre hay algún profesor cerca de ellos. Yo creo que ellos no sienten nada. Una vez vi. A uno que se accidento, sangraba enormemente, estaba pálido y hacia gestos de dolor. Pero no volvió más al instituto. Dicen que se descontrolo.

¿Y dices que sangraba?

Si, nosotros somos robot biológicos, estamos hechos de células.

Solo los humanos sienten dolor.

Tal vez como tenemos células. ¿Pero el miedo? ¿Por que este temor?

Solo los humanos siente Noam. Tal vez seas algún tipo de robot muy especial. Pero, pareces tan humano. Lo veo en la ansiedad de tus ojos, lo escucho en el temblor de tu voz, eres humano Noam.

Siempre tengo pesadillas, a veces sueño que estoy entumido y no puedo moverme, otras que estoy resolviendo algo, pero caigo en un lazo y repito y repito las mismas operaciones y pero la solución no aparece. Algo falla en mí.

Cálmate, te ves muy preocupado. Tienes que descansar.

No lo haré, no te borrare la memoria. Noria podrías fingir que no recuerdas nada y…

Noam, tu tienes que ser humano, solo los humanos piensan así. Los robots solos cumplen órdenes, es tu deber borrarme la memoria, se te dio esa orden y tienes que ejecutarla. Solo los humanos evaden sus propias reglas. Si eres un robot tienes que hacerlo. De todas maneras yo no puede fingir, que razón tendría para ello. Yo solo se cuidar niños. Me reprogramaran y volveré a hacer lo mismo.

Pero no serás la misma.

Haré lo mismo. Eso es lo que importa.

¿Y si te reprograman para otras actividades?

Realizare otras actividades.

¿Y si te programan para matar?

Yo no puedo matar, aunque me reprogramen.

Y si te cambian el procesador central.

Dejaría de ser la serie RN, eso seria como obtener otro robot. Pertenecería entonces a otra serie de robot con otros fines.

Entonces, matarías.

Esa otra serie si. Pero es ilógico. Solo los humanos pueden pensar así. Y cuestionarse el porque de las cosas. Yo no, solo ejecuto acciones, solo evaluó mis dicciones en base a lo que debo hacer. No me hago preguntas. No puedo hacérmelas. Si responder a las preguntas de los niños. Enseñarlos a razonar…

¿Como puedes tu enseñarlos a razonar? Tu que todo lo aceptas. Los enseñas a ser robot. Todos somos robot.

Noam, tu eres humano. ¿Como no te das cuenta? ¡Tú eres humano! Sufres. Sufres como ellos. Lloras como ellos. Tú eres una copia de los humanos. Una copia humana.

¡Yo soy un robot!

Si eres un robot ejecuta la orden: bórrame la memoria. Ese es tu deber. ¿Que otra cosa hacen los robot?, si no es cumplir con su deber. ¿Necesita alguien un robot que se asuste ante las ordenes y se niegue a ejecutarla? ¿Quien quiere un robot así?

Noam le paso la mano por la cabeza.

Noria, tu eres mas humana que los humanos. Y hasta más inteligente que ellos. Has aprendido mucho de ellos.

De los niños aclaro ella.

De los niños… Sabes mucho. Toda esa experiencia se va a perder. A los profesores solo les importa lo que ellos están haciendo. Tu creador murió, a nadie le importas. ¡A nadie!

Sálvate tu Noam, cumple la orden. Tú eres más importante que yo. Mira tu mano como tiembla, en cambio mira la mía. Yo no siento dolor, ni pena; ni siquiera siento cariño por nadie. Solo almaceno las escenas en mi memoria. Hay escenas que se mantienen siempre activas. Recuerdo a Liher, siempre deseoso de aprender cosas nuevas. Y aquella vez que me dijo, que me quería más que a nadie en el mundo. Estuve pensando en el significado que el le daba a esa frase. No necesitaba comprender la frase, solo entender el sentido que el le daba a esa frase, significaba que yo era el objeto importante de su vida. Los humanos tienen gustos, preferencias por ciertos objetos y rechazos por otros Yo solo tengo que aprender que le gusta y que no le gusta a los niños. Para mi todos los objetos son iguales. Así voy aprendiendo a darle el valor a las cosas que para ellos la tienen. Yo trato de entenderlos a ellos…

Perdóname Noria, perdóname, por las cosas que te dije. Tú has educado a los niños como nadie. Lo has hecho tan bien, el debe estar orgulloso de ti. Eres tan perfecta. Solo alguien como Wiener pudo haberte creado.

Hizo un breve silencio.

Tienes razón… Debo ejecutar la orden. Adiós Noria.

Adiós Noam, cuando termines conmigo, descansa te ves muy agotado.

Lo haré Noria.

Cuando termino se fue dando pasos tambaleantes. Vio uno de los profesores que se acercaba, se irguió y camino derecho, como lo hace el resto de los investigadores.

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Capitulo XIX: La niña fea

Caminaba por las calles vacías, sentía como el frío le helaba los huesos. Se llevo las manos temblorosas a la boca y las unió formando un recipiente, luego soplo, dejando atrapado su aliento tibio entre sus manos; al final terminó frotándolas entre si tratando de desentumecer sus dedos. En días así nadie caminaba por la superficie, nadie… Solo el, recorría aquellas calles sin sol, exceptuando a los niños. La ciudad infantil continuaba su ritmo, allí la vida seguía latiendo; solo allí los niños corrían, se lanzaban por la canal, se mecían en los botes, montaban los carritos, montaban los botes. Para ellos solo importaba el juego, el invierno no les preocupaba. En cambio el sentía como el aire frío le golpeaba el rostro, bajo la cabeza y apresuro el paso; vio una niña rubia, larguirucha, de rostro pecoso; acercarse a un grupo de niños.

-A que están jugando pregunto la niña rubia de rostro pecoso.

-A nada respondió una de las niñas.

-A ti no te importa respondió otra.

-Quiero jugar con ustedes. -Pidió la niña rubia.

-Tú no puedes jugar con nosotras.

-¿Por que no puedo jugar?

-Porque eres fea.

-Vete de aqui -grito-. Atrás niña.

-Tan grande y tan fea -dijo otra con desprecio.

La niña se alejo cabizbaja, paso junto a un grupo de niños.

-Adiós fea.

-A donde vas fea.

Ella siguió su camino sin mirar a nadie, alargo el paso cuanto le permitía sus largas y delgadas piernas. Atrás quedaron los chicos. Se acerco a la estrella, vio como los niños subían cogidos de la mano, los veía subir entre carcajadas; se fue acercando, con las manitos unidas a la espalda, dando pasos vacilantes; los niños subían de tres en tres, vio dos niñas subir al carro y quedarse esperando, ella avanzo sonriente hacia las niñas, estas al verla le cerraron la puerta, la cual estuvo casi a punto de golpearla. Se detuvo ante ella un nuevo carro, miro hacia atrás, pero nadie se movía; como siempre nadie quería subir con ella, después venían los gritos: de que subiera de una vez o se fuera, ella siempre optaba por irse; pero esta vez estaba decidida: subió sola al carro y cerró la puerta. Miro al resto de los niños con aire de triunfo. Comenzó a subir y subir, miro hacia abajo, y sintió miedo; miro a los demás carros y vio a los niños abrazados, y sintió frío; luego comenzó a bajar, se aferro al tuvo. Ella sola en su carro daba vueltas y vueltas, titiritando de frío, con los dedos crispados sobre el frío tubo. Tenía mucho miedo, y estaba muy sola subiendo y bajando, sin parar. El frío congelaba el rostro, las lagrimas se le helaban en sus ojos azules y su rostro se tornaba morado, solo deseaba que aquella cosa se detuviera. Ella agacho, tratando de ocultarse del aire. Por fin la estrella se detuvo.

Un grupo de niños, parados en dos filas, la estaban esperando. Al bajar las escaleras comenzaron a gritarle.

-La fea monto la estrella, la fea monto la estrella…

Ella paso corriendo entre las dos filas, no falto quien le puso un traspié, por suerte ella lo suficientemente ágil como para saltar y burlar la zancadilla. Pero de las ofensas si no pudo evadirse.

-Deberían cortarte la nariz que te sobra.

-Canillua.

-Ojos de sapo.

-Dos colores.

Ella se alejo de la ciudad infantil, iba temblando de frío y de rabia, pasando de vez en cuando la mano por el rostro para interceptar a alguna lagrima que descendía sobre sus pecosas mejillas.

A sus ojos observadores no escapo aquella escena, como único mudo testigo de lo que sucedía, ese era su destino; y pensó escribir un poema y dedicárselo a la niña fea.

………………………………………

El hombre tocio nuevamente, estaba enfermo. La enfermedad es a veces un sentimiento, una sensación de cansancio, de tiempo perdido. Volvió a toser, tenía la impresión que hacia más frío dentro de su alma que afuera. La vio llegar con los ojos enrojecidos.

-Lina ven aquí.

Ella corrió a sus brazos, el acaricio sus cabellos rubios.

-Se que sufres. No importa que nadie te acepte. Yo te quiero mucho.

-Yo también.

-Hija, se que me queda poco tiempo en este mundo. Pronto serás una mujer.

El la contemplo por unos segundos.

-Tienes los ojos iguales a los de tu madre.

-Pero, según tu, ella era muy bella.

-Y que tiene que ver eso, tu tienes sus mismos ojos azules.

-También tú tienes los ojos azules.

-Precisamente de eso quiero hablarte.

El padre guardo silencio por un instante, tratando de poner en orden las ideas.

-Mucho antes de tenerte a ti, nosotros concebimos un hijo. Como tu mama y yo éramos rubios y de ojos azules, esperábamos que el niño fuera igual. El padre de tu madre era profesor del centro de investigación; el trabajaba en la creación de robot nodrizas, el estuvo al tanto de la gestación artificial del niño; según la combinación de los genes el niño debía ser rubio y de ojos azules, pero no fue así. Alguien lo cambio, al principio supusimos que fue accidental. Tu abuelo comenzó a investigar, y le entregamos el niño a el, para que lo analizara, como era de esperar no era nuestro. Poco tiempo después tu abuelo murió de un ataque al corazón. Tu madre decía que lo asesinaron, porque estaba sobre la pista de algo; nuestro hijo nunca apareció. Con el tiempo nos resignamos. Tu madre quedo muy afectada, y yo la convencí para tener otro. Entonces naciste tú, pero ella no reacciono, desconfiaba de ti; se fue poniendo cada vez peor, comenzó a tener alucinaciones. La llevaron para el asilo y no me dejaron verla. Me decían que ella no quería ver a nadie. Al poco tiempo me informaron de su muerte… Yo no se que pensar. Primero el cambio de niño, después tu abuelo y luego ella. En este país suceden cosas extrañas. Ella siempre tuvo la esperanza que tu hermano estaba vivo. ¿Pero donde? Y lo mas extraño es que su expediente de gestación desapareció, así como tampoco figuraba en el registro de nacimiento. Poco antes de morir tu abuelo me llamo y me dijo algo que no entendí, estaba muy excitado, menciono el nombre de alguien que era su ayudante, y dijo algo así como: el me llevara a descubrir la verdad, estoy a un paso de saber que hicieron con mi nieto… Pero ahora no recuerdo el nombre que me dio. Logre averiguar algo, sobre sus ayudantes y supe que solo tenia tres ayudantes investigadores los cuales eran humano idees; y lo que complica mas aun el caso, es que su ayudante principal se descontrolo después de su muerte y fue destruido.

Se hizo un largo silencio.

-Detrás de tu hermano se encierra un gran misterio. Por algún motivo lo desaparecieron… Y ahora el próximo seré yo.

La niña palideció.

-Me enviaron una nota; pronto me llevaran al asilo de ancianos.

-No permitiré que te lleven. No lo permitiré.

El acaricio suavemente sus cabellos, luego la tomo por la barbilla y miro sus granes ojos azules.

-No se como pueden decir que eres fea.

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Capitulo XVIII: Enamorados

Ellos caminan cogidos de la mano, convencidos que el tiempo solo transcurre para ellos, que todo existe solo para ellos, para contemplarlo juntos. Así transcurrían los meses, meses felices; pero, no todo era color de rosa; se habían olvidado de los demás, en cambio los demás; no se lo perdonaban.

– Miren ahí están los tortolitos.

El grupo se acerco a Liher, a la cabeza iba Ray Troll.

– Ustedes no se cansan de estar el día entero juntos. ¿De que pueden hablar ustedes?

– Deben estar muy aburridos. ¿Verdad Ray? dijo otro.

– Ven conmigo bebita, yo te enseñare nuevas cosas.

– A mi no me interesa ninguno de ustedes respondió Herli.

– Vendrás conmigo quieras o no y diciendo esto la tomo por un brazo.

Liher se precipito sobre lo empujo. Ray Troll retrocedió varios pasos, mientras Liher se colocaba delante de ella. Estaba tenso, era como si una fuerza desconocida lo empujara a enfrentarse a ellos.

– No se ira con ustedes.

Su voz también era desconocida para el. Era una voz ronca y en su rostro había tal expresión de fiereza que Ray Troll retrocedió asustado

– Quieres pelear. Te atreverías a pelear contra todos nosotros por una chica le dijo Ray Troll luego de salir de su sorpresa.

El no hablaba, solo aquello mirada encendida, solo sus ojos hablaban por el. Estaba fuera de si. El mismo no sabía lo que era capaz de hacer. Solo de una cosa estaba seguro, que estaba allí cubriéndola con su cuerpo. Dispuesto a todo. No sabia porque lo hacia pero permanecía allí desafiante.

– ¿Sabes que eso no es normal? Nadie pelea por una chica, a menos que… que seas un hamubis.

Liher palideció.

– Yo no soy un hamubis.

– Entonces deja que la chica venga con nosotros.

– Ella no quiere ir.

– ¿Tu que sabes lo que ella quiera? Déjala venir conmigo y te garantizo que nunca más querrá verte.

Ray Troll estiro su mano para coger a Herli. Pero Liher lo volvió a empujar.

– Estoy dispuesto a todo. ¡A todo! Nadie me la va quitar. Ella es de libre. Ella esta conmigo. ¡Conmigo!

– Nosotros también somos libres de elegir, y la elegimos a ella. Son varias elecciones contra una sola. Nos pertenece.

Liher los observaba con los puños apretados. Solo su mirada desafiante le respondía.

– Porque no llegamos a un acuerdo, tu nos la presta a cada uno por una noche y después te la devolvemos.

– ¡Nunca!

– ¿Pero que te puede a ti importar eso? Nosotros queremos estar con ella. Y tú no tienes derecho ninguno sobre ella. Todos somos libres.

– Un chico se le acerco a Liher desafiante, pero antes que llegara Liher le propino un golpe que lo hizo rodar por tierra. Todos quedaron sorprendidos, jamás esperaron esa reacción.

– ¡Estas loco! le grito Ray Troll Te advierto vas a tener problemas. Te vas a arrepentir de esto. Solo un hamubis haría tal cosa. Te vamos a crucificar: hamubis.

Y diciendo esto se alejaron.

Ella se le abrazo temblorosa.

– Liher tengo miedo.

– No temas, yo te defenderé. Esta vez nadie podrá sepárame. Luchare, luchare por ti, por nosotros.

Desde entonces dejaron de ir a la ciudad de noche, esquivaban los lugares concurridos, donde podían estar los otros.
Pero no sabían que alguien los seguía.

Estaban sentados en un parque abandonado donde la hierba crecía silvestre y daba casi a la cintura, en el centro del parque había dos estatuas. Ellos acostumbraban a frecuentar ese parque, desde aquella tarde que lo descubrieron y lo hicieron suyo.

Se acercaron a las estatuas. Ella tenia su cabeza recostada sobre el hombre de el, aunque el tiempo casi les había borrado el rostro, se percibía en el rostro de ambos una expresión de éxtasis. Que lejos estaban ellos de saber que hace muchos años, en ese parque iban las parejas a arrullarse y que todos lo conocían por el parque del amor.

– Liher, ¿por que no vamos a la costa?

– ¿A la costa?

– Si, a la costa.

– Nadie va a la costa.

– Y a nosotros que nos importa eso. Tampoco nadie viene a este parque.

– Es que… Quiero ver el mar. He oído tantas historias sobre el. Yo sola no me atrevo, pero contigo; contigo no tengo miedo.

A los lejos Nil, los contemplaba. Ahora caminaban hacia el mar, el mar con sus terribles olas y su incesante rugir, nadie osaba acercársele, debían estar locos… locos, locos –pensó Nil

– Vamos a acercarnos un poco mas dijo ella.

Avanzaron cogidos de la cintura, el viento a veces los hacia retroceder, el vestido de ella se levantaba mas allá de la cintura, dejando ver sus muslos. Respiraban con trabajo. Ella sintió un mareo y se recostó sobre el pecho de el. Soplaba el viento del norte. Sentían que de un momento a otro iban a salir volando, o que una ola enorme los arrastraría mar afuera. Ella se abrazo a el; el la estrecho contra si con mas fuerza a un. Jamás nadie se atrevió a tanto. A desafiar así a la naturaleza. Cada segundo que pasaba se les hacia mas difícil respirar.

– ¡Mar! Nosotros no te tenemos miedo.

Una ola enorme se alzo ante ellos y se destrozo furiosa contra las rocas, salpicándolos.

El sintió el sabor del agua salado y la miro asustado, vio el rostro de ella salpicado y se apresuro a secarlo con su pañuelo.

– No temas, es solo agua de mar; no es dañina. Tú también tienes el rostro mojado.

Diciendo esto lo acaricio borrando las gotas de mar de su rostro.

– Veámonos, han sido demasiada las experiencias para un solo día.

El no hablo, le puso el brazo sobre el hombro y se alejaron. Detrás quedaba el mar, ellos escuchaban rugidos, lo sentían furioso, rabiar de ira.

Ellos ahora corrían, tomados de la mano; riendo como niños traviesos.

Luego se volvieron hacia el mar.

– Verdad que a pesar de todo es hermoso.

Liher la miro sorprendido.

– Mira Liher, mira las olas. No son magnificas. Mira aquella que viene allá atrás: ¡Es enorme! Mira la espuma que hacen. ¿No es bello?

– Si es muy bello, todo lo que tú miras es bello. Son tus ojos.

Ella lo beso.

– ¿Que es esto que siento Liher? Escucha como me late el corazón. Me parece que todas las cosas están esperando por nosotros. Es como si estuviera descubriendo la vida. Siento tantas cosas que a veces tengo miedo… Te das cuenta, no ves lo grande que es el mundo, no ves lo inmenso que es el mar. Y… Siento que todo esto es nuestro, que nos pertenece. Que existe porque estamos tú y yo aquí…

Liher callaba, sentía que ella hablaba por los dos. También el sentía lo mismo. Y también el tenia miedo. Temía perderla, esa sola idea, le producía un dolor en el pecho, un estado de sobresalto, entonces, como un loco salía en su búsqueda; solo el verla a ella lo podía tranquilizar. Ella era lo unico que existia para el.

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Captulo XVII: Amiga

– Noam, Noam ven acá.

El se acerco lentamente, sus ojos azules inexpresivos miraron al robot que estaba sobre la mesa.

– Noam este el robot que se descontrolo, hace falta que lo revises.

Noam al ver el robot no pudo dejar de temblar, a duras penas pudo controlarse.

– ¿Que le sucedió? pregunto Noam.

– Responde a otro nombre que no es el que se le dio.

– Pero eso es normal, los robot niñera también responden a los apodos que los niños le ponen. Eso esta dentro del programa.

– Ese es el problema. No es, precisamente, a un niño al que ella responde por otro nombre, sino a un joven. ¿Es eso posible?

Noam no respondió se dedico a pedirle la serie a la computadora central. Inmediatamente apareció la descripción del robot.

– Pregúntale los nombres que ha tenido, que comiencen con “n” –le pidió el profesor.

En la pantalla aparecieron dos nombres: Nina y ¡Noria!

– Noria, ese es el nombre por el cual ella respondía. ¿Como es posible si ese nombre se le borro?

– ¿Como se llama el joven al que ella responde?

– Vamos a ver.

El hombre busco en la tablilla le pusieron Kirda… El niño Vig… El joven, aquí esta el joven: Liher.

Noam le pregunto a la central si Noria había criado algún niño llamado Liher. La respuesta no se hizo esperar: “si”.

– No hay dudas. Es interesante, solo que no tenemos tiempo para esos detalles. El problema es que se descontrolo y habrá que destruir toda la información y reprogramarla de nuevo.

– Deberíamos investigar las causas replico Noam débilmente.

– Noam, creo que tu tampoco estas muy bien que digamos. Como se te ocurre contradecirme. Tú tienes que hacer lo que yo te diga. Solo eso.

– Si profesor.

– Sabes lo que tienes que hacer: Borrar toda la memoria asociativa, que no quede ningún enlace con su pasado. Y desactívale la red de percepción. Yo personalmente me encargare de reprogramarla.

El hombre se alejo lentamente arrastrando el pie derecho. Noam vio su cabeza blanca. Y recordó a Tom. También el tenia los cabellos blancos, pero no era profesor, sino un investigador como el. Miro a su amiga. Una idea lo hizo temblar de miedo. El corazón le latía de prisa. Otra vez aquel descontrol. Las manos le temblaban. Pensó en los choques eléctricos que le esperaban, sino se controlaba. Con mano temblorosa activo los circuitos de Noria. Lanzo una mirada asustada a su alrededor. No podía explicarse porque lo hacia.

Ella parpadeo varias veces. Noam se le acerco.

– Ola amiga

Ella volvió su rostro hacia el. Noam observo sus ojos detenidamente. Era esa mirada dulce que tenían los robots de la serie RN, pero en ella había algo especial en su mirada. Recordó que Tom había estado años diseñando los ojos, la expresión del rostro, que había consagrado su vida a lograr esa mirada y que la serie 300 fue la ultima que diseño. Después nadie ha podido lograr nada igual, ni siquiera los profesores. Siempre se pregun¬to porque era tan importante para el la mirada. Los profesores nunca estuvieron de acuerdo, para ellos estaba perdiendo el tiempo. Solo el profesor Wiener lo apoyaba.

– Ola amigo

Al fin hablo, con esa voz. Solo alguien como Winner pudo haber creado la serie RN. Apoyado por, Tom: el que soñaba que era un niño. También el, y por eso lo vigilan. No quieren que suceda lo mismo que con Tom.

– ¿Que paso con ese tal Liher?

– Con Liher…

– Si con Liher ¿Que edad tiene?

– ¿Edad?

– Si, de acuerdo a su fecha de nacimiento que edad tiene.

– No recuerdo.

– Eso quiere decir que tienes borrada la fecha de su nacimiento. ¿Y el nombre de Liher lo recuerdas?

– Si, recuerdo.

– Debía estar borrado también. ¿Crees que Liher es un niño?

– No se que sucede, Me he pasado el programa de test y da que hay descontrol en mi sistema. Ahora mismo estoy pensando en Liher y eso no es normal.

– Porque piensas en Liher, no me gusta que pienses en el.

– No seas tonto Noam. Tú te pareces tanto a Liher, eres un niño grande, igual que Liher, estas tan apegado a mi. Liher siempre corría a verme cuando le sucedía algo, al igual que haces tu. El siempre buscaba en mi la respuesta a sus problemas. El también sufre. Los humanos son tan difíciles y el es tan noble…

– Basta no soporto que me hables así de ese…

– ¿Que te sucede Noam? ¿Estas celoso?

– ¿Celos?

– Si, celos, porque crees que lo quiero mas a el que a ti.

– ¿Y no es así?

-Eso es absurdo, yo no puedo querer a nadie, yo soy un robot. Yo solo trato de comprenderlos, de ayudarlos.

– Si yo se que lo único que haces es clasificar, manipular definiciones, reconocer conflictos, actualizar la base de conocimientos, traducir el significado de los símbolos para interpretar la fantasía infantil, etc., etc. Pero yo no creo eso. Basta ver tus ojos, escuchar tu voz.

– Eres tu quien le da ese significado, es tu forma anímica de percibirme. Mis ojos son iguales a todo el robot.

– Ese es el problema, tú no eres igual a los demás robot. Tú fuiste la última de la serie RN300. En ti Tom puso su alma.

– Se que admiras mucho a Tom pero no creo que en mi haya nada especial. Tú si eres especial Noam.

Y diciendo esto volvió a recostar la cabeza y quedo inmóvil. Noam comprendió lo absurdo de su reacción. Ella tenia razón estaba celoso. Y decidió controlarse y comportarse como un investigador, para eso estaba programado.

– ¿Por que dices que Liher es un niño grande?

– Porque son individuos necesitados.

– ¿Necesitado de que?

– Como los niños, necesitado de seguridad, de afecto. Sienten miedo.

– ¿Como puedes saber que sienten miedo?

– Lo he aprendido.

– ¿Como? ¿Como puedes aprender lo que los hombres sienten?

– Sintiendo al niño llorar, por hambre, por frío, cuando tienen sed; entender sus necesidades, su miedo. Uno llega a aprender lo que el niño necesita; luego verlo crecer, transformarse, sentir su miedo a cada instante, su inseguridad; siempre dando los primeros pasos, tambaleándose, verlo caer y escuchar su llanto ante el fracaso.

– El robot guardo silencio por unos segundos, y luego continuo.

– Verlo reír, saber porque esta alegre y cuales son las cosas que lo alegran y cuales lo entristecen. Jugar con el, acariciarlo. Yo le canto y lo siento tranquilo, escucho el latir de su corazón, siento la temperatura de su cuerpo; se que se siente seguro, protegido.

– ¿Por que atendías a Liher?

– Porque tiene ojos de niño, en ellos veo su tristeza, su falta de alegría. De niño siempre tenia miedo; cuantas veces se despertó de madrugada llamándome asustado. Como se abrazaba a mi sollozando. Era un niño muy débil.

– Tu memoria fue borrada, no debían quedar conexiones con tu vida pasada. Tu cerebro solo asocia estructuras semánticas incompletas, las cuales se adecuan a cada caso. Tu red de asociación debía estar hueca, para luego ir llenándose nuevamente, en tu nuevo estado. Solo los objetivos deben guiar tus acciones, los cuales deben confrontar con los nuevos hechos. A no ser que exista un mecanismo de asociación para las emociones, desde otro enfoque. Es extraño tu que no sientes nada, todo lo sabes; en cambio yo… siento y lo peor es que no se que es… Que es esto que llevo dentro. Y estas pesadillas que me destruyen. ¿Tu has tenido pesadilla?

– No, los robot no sueñan.

– Yo tengo pesadillas, pero las tengo que ocultar, sino me ponen bajo tratamiento.

– Tienes miedo.

Noam contemplo sus ojos y se vio reflejado en ellos.

– Si, amiga tengo miedo, mucho miedo.

– Lo veo en tus ojos, estas muy nervioso.

– Yo no puedo sentir miedo. No puedo. ¿A caso no soy una criatura lógica? ¿Tengo algún desperfecto?

– Eres como Liher.

– Pero Liher es un humano.

– Y tu Noam. ¿Que crees que eres tu? Yo que conozco a los humanos que los he visto crecer y que los he educado. Te digo Noam que nada hay mas humano en este mundo que tu.

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Capitulo XVI: La diablesa

“Soy un hamubis, tengo un código que seguir; a partir de ahora me consagrare a ese ideal; nunca mas volveré a amar a nadie. Soy un hamubis, mi vida se debe a una causa justa; nunca mas correré detrás de ninguna mujer; me consagrare a escribir mis obras; dedicare toda mi energía a trabajar; nunca mas buscare el placer; no mas esperanzas; el amor no existe, nadie ama a nadie. Escribiré día y noche… Día y noche… Total a mi nadie me espera… Nadie me espera… Otra vez ese silbato: no iré… No iré… Soy un hamubis… Tengo que escribir… No iré…

En el podio estaba el grupo Homos, era el grupo musical del momento, tocaban casi desnudos y en sus conciertos incitaban a los demás a desnudarse; hacían enloquecer al auditorio. Había acabado de llegar y se sentó casi al final de las gradas: “no debí haber venido… no se que hago aquí…”.

El show iba a comenzar, todas las luces se encendieron a la vez. El animador se acerco al micrófono.

Jovencitosss y jovencitasss. Hoy tenemosss a un invitado essspeciaal, alguien que ya muchos han oído mencionarr; una arrtista de fama mundiall: ¡Laaaa diablesa! Acompañada porr el grupo looss Homoosss.

Ella salía al escenario con un traje blanco, con botones plateados, los cuales emitían fugaces destellos, sus cabellos negros hacían contraste con el blanco de su traje; y sobre todo aquellos ojos verdes, fascinantes. Ella avanzo bailando por toda la pista, se introdujo en el publico; sintió el efecto de su mirada; ella se desplazo hacia el otro lado, el vestido estaba entallado al cuerpo parecía que de un momento a otro se iba a romper. La música se iba tornando cada vez más rápida, mas violenta. El vestido se abrió y a la vez que un muslo se dejaba ver, varios botones saltaron y rodaron hacia el público, se escucharon exclamaciones, gritos, otros se arrastraban por el piso buscando los botones. Ahora se desplazaba furiosa por entre el publico, se despeinaba; mientras nuevos botones saltaban del vestido; parecía como si todo le quedase pequeño, como si no cupiera en si misma. Ahora el vestido estaba abierto a ambos lados, dejando ver parte del muslo y aquellas piernas perfectas. Avanzaba entre el publico enloquecido; la vio acercarse nuevamente, palideció; vio sus ojos verdes adquirir una fiereza casi bestial, tembló; ella llego hasta el final de la fila, vio sus cabellos revueltos; su boca roja, entreabierta, y aquellos ojos brujos, de pupilas verdes, terriblemente verdes. La vio allí frente a el, bastaba solo extender la mano para tocarla. Ella comenzó a menearse, luego hizo un movimiento brusco con los hombros y varios botones saltaron de su pecho. Los gritos no se hicieron esperar, chillidos que venían de todas partes, el estaba mudo, petrificado. Ella retorno al escenario, el publico estaba de pie enloquecido, dando gritos. El seguía allí sentado, oculto por las gentes que la aclamaban. Luego se arranco los últimos botones que le quedaban y se los lanzo al público, pero el vestido no se abrió como todos esperaban; ella sonrió y desapareció detrás de las cortinas.

Volvían nuevamente los Homos. Las gentes estaban histéricas, las chicas comenzaron a arrancarse los botones de las blusas, los chicos comenzaron también a imitarlas. En silencio, en medio de sonidos estruendosos, se fue replegando, fingiendo que bailaba, se fue alejando, se arranco algunos botones de la camisa para disimular, hasta que alcanzo la salida; y a hurtadillas salio del lugar.

Aquella noche la diablesa bailaba solo para el, la veía danzar con aquel fuego interior: arrojarse a sus brazos loca de pasión. “La diablesa…”.

Ya era de día, se sentía extenuado, tomo los manuscritos de su novela.

“Tengo que seguir escribiendo”

Volvía a su mente la imagen de la diablesa.

“No pensare mas en ella… Si pudiera conocerla… Podría solicitar un video de ella… Tal vez todos sus videos… Para verla siempre, verla bailar para mi; contemplar sus ojos… Su cuerpo… La diablesa… Si pudiera conocerte…”

Copio los manuscritos y los volvió a guardar, no tenia deseos de escribir. Se sentía abatido, sin fuerzas para nada. Se volvió a acostar: “La diablesa… “.

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Captulo XV: El código de los hamubis

Las ciudades en ruinas tienen un extraño encanto, caminar entre los escombros, observar como las plantas echan raíces en las paredes y como brotan flores entre las piedras. Contemplar las paredes sin techos, las columnas solitarias. Sentir aquel abandono total, era como revivir la nostalgia de lo que un día fue. Aquel lugar estaba tan a tono con su espíritu contemplativo. Allí debía esperar a su amigo Omar. No tuvo que esperar mucho, lo vio subiendo la escalinata y no espero que llegara hasta el, tenia algo muy importante que decirle.

Omar, quiero ser hamubis.

¿Crees estar listo?

Si estoy decidido, quiero ser hamubis.

Esta bien mañana te llevare. Yo pasare a buscarte.

Se separaron, camino sin rumbo por entre los escombros; luego se dirigió hacia el parque. A lo lejos diviso las figuras de Liher y Herli sentados en un banco. Pensó, entonces, escribir una novela sobre ellos. Pero… ¿Cual seria el final? Se asusto de la idea que le paso por la mente. Se acerco un poco mas, quería ver sus rostros, sentir su felicidad. Sus pupilas se llenaron de nostalgia, lentamente sin ser visto se fue alejando en silencio, atrás quedaban ellos abrazados a su felicidad. Y pensó escribir un poema, un poema sobre el amor; un poema lleno de ternura: “nadie responde a mi voz, nadie… Silencio, solo silencio… El mundo es ajeno a mi dolor…” Y pensó que lo mejor era escribir un poema sobre la soledad. Y se marcho tratando de coordinar las ideas, de darle forma, de sujetarlas. Cuando llego a la casa, un sentimiento de inmensa soledad lo envolvió, anulándolo y las ideas se liberaron desgarrándole el alma; callo inerte sobre la cama, sin fuerzas, sangrando lagrimas hasta dormir.

Era de día y ambos habían partido en el autovion: sobrevolaban sobre bosques y ríos, luego descendieron en un claro. Allí había un grupo de hombres, todos viejos; uno de los ancianos se le acerco y le tendió la mano, el anciano lo llevo hasta el centro de una pequeña plazoleta. Sintió como el corazón le latía apresuradamente, miro a su alrededor, eran exactamente siete ancianos. Jamás había visto tantos viejos juntos. En la ciudad los viejos eran enviados al asilo, solo entre los sacrificados se podía encontrar alguna persona mayor. Y ahora frente a el tenia nada menos que siete ancianos; observo sus caras arrugadas, sus movimientos pausados, sus cabellos blancos y se pregunto que edad tendrían. El anciano que lo había recibido se dirigió hacia Omar.

Rabindranat, el es tu sexto compañero, con el se cierra el ciclo. Nadie mas puede integrar tu grupo.

Después se volvió hacia el.

Albert Hamub fue desterrado de la ciudad por oponerse a las ideas de John Free: fue apedreado por todos, fue escupido y tildado de loco. Pero poco a poco fueron surgiendo seguidores de sus ideales. Y creo su propia ciudad. Una ciudad de trabajadores, allí se conservan todas obras mas importantes de la humanidad; desde esculturas, pinturas, novelas, poemas, y todo cuanto ha producido el genio creador de la humanidad. Allí conservamos la historia de la humanidad.

Y diciendo esto se volvió hacia el grupo de ancianos.

Léanle nuestro código.

Uno de los ancianos se adelanto con un papel en las manos.

Primero: la cultura es un proceso histórico, el cual no puede ser violado, ni alterado. Todo legado anterior hay que asimilarlo y enriquecerlo.

Segundo: Nadie puede cambiar las tradiciones, ni detener la evolución de la sociedad. Cualquier intente de este tipo lo único que hace es fomentar la violencia y la destrucción.

Tercero: La conciencia social encierra los ideales de toda la humanidad, las esperanzas de cada época; cada hombre se nutre de esa conciencia e interactúa con ella, y son precisamente esos ideales los que guían a la humanidad, y no la búsqueda exclusiva del placer.

Cuarto: El ser humano tiene un pasado, y tiene deberes y obligaciones que cumplir: esta inexorablemente comprometido con su época. Nadie puede solo vivir en el presente sin importarle el pasado ni el futuro.

Quinto: Para preservar el legado de la humanidad, para recordar el pasado, para luchar por el mejoramiento humano, para elevar nuestra conciencia social y nuestra vida espiritual. Se creo la sociedad de los hamubis.

El anciano se retiro y tomo nuevamente la palabra el anciano el principal, el de las largas barbas blancas.

Yo Leonardo, el más viejo de los ancianos, te nombro miembro de nuestra sociedad de hamubis. Y a partir de hoy te nombraras Hanlet.

Todos se le acercaron para darle la mano.

Ahora sentía que no estaba solo en el mundo, que formaba parte de algo, su vida a partir de ahora tendría un sentido; algo por que luchar.

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Capitulo XIV: Liher y Herli

Liher entro silenciosos al cuarto, allí estaba ella, con el niño en los brazos.

Noria.

Ella se volteo.

Dime Liher.

¿Noria? grito la madre saliendo del otro cuarto.

Como tu respondes por Noria. ¿Cual es tu nombre?

Kirda, señora.

Entonces. ¿Por que respondes por Noria?

Yo te voy a explicar mama.

Tú no tienes nada que explicar. Tú eres el culpable. Estas trastornándolo todo. No te das cuenta, has vuelto loco al robot. Ya no me sirve.

No mama ella es Noria.

¡Cállate! Ella es solo un robot.

Se le acerco al robot y le quito al niño.

Tu misión en esta casa era ocuparte del niño y obedecerme a mi. Solo a mí. Yo te puse Kirda y tu solo debes responder a ese nombre.

La madre copio el teléfono y llamo a la compañía.

Por favor mama, no lo hagas, no lo hagas.

En pocos minutos ya había un camión, a la entrada, con otro robot.

No permitiré que se la lleven.

Se abrazo a Noria. Un hombre lo separaró de ella, el otro se la llevaba; Noria lo seguía dócilmente.

¡Noria!, ¡Noria!

Ella se volvió un momento, lo miro con esa mirada tierna, como despidiéndose.

Noriaaaaaaa…

Ya ellos se habían llevado a Noria y Liher se había encerrado en su cuarto. Afuera estaba el nuevo robot nodriza, a quien la madre le entrego el niño.

Te llamaras Kirda, me oyes Kirda.

Si señora.

Por la madrugada Liher sintió al robot arrullando al niño, se le acerco sigilosamente, allí estaba ella con el niño en los brazos dando pasmitos de un lado para otro. Liher se paro frente a ella cortándole el paso. Ella alzo la vista; Liher vio sus ojos azules, inexpresivos; se quito y ella siguió dando pasitos de un lado para otro.

Tú no eres como ella. No eres como Noria.

Diciendo esto salio de la casa, con idea de escaparse de no regresar nunca mas. Así estuvo deambulando horas y horas por calles silenciosas. Amanecía, después de muchas vueltas había ido a parar a la ciudad infantil. Se sentó en el parque y lloro, no tenía a donde ir. Estaba solo.

Los niños estaban llegando, el ruido de los aparatos los saco de su dolor. Cerró los ojos para dejar caer una lágrima que pendía de sus parpados, que luego corrió veloz hasta ocultarse en sus labios y los apretó con fuerza. Se contuvo de llorar, tuvo que hacer un gran esfuerzo para disimular su llanto. No quería que ella lo viera así; si allí estaba Herli, quien ahora se le acercaba sonriente, pero su sonrisa pronto desapareció, noto los ojos irritados de Liher.

Te sucede algo Liher.

De nada servia ocultarle su dolor.

Se llevaron a Noria, ella fue quien me crió, quien me educo. Nadie entiende eso… Todo se lo debo a ella. Nadie entiende que pueda quererla.

Yo te entiendo Liher. Porque yo también sufrí mucho, y jamás he podido olvidarla.

Liher alzo la vista y la miro como si fuese la primera vez que se hubiesen encontrado.

¿Tu también…?

Ella se ruborizo. Era la primer vez que Liher contemplaba su rostro, el se fijo en sus ojos castaños y una voz interior susurro: “Herli”; ella respondió a su mirada dejando ver sus dientes blancos: “Liher”. El dejo escapar una vieja lagrima que traía colgada de sus ojos; quizás fuese la ultima que derramaría por Noria; ella lo abrazo. En el cielo una nube blanca trotaba sobre una pradera azul, detrás un gigante se desperezaba y estiraba sus enormes brazos blancos, mientras abría dos profundos ojos azules y dejaba escapar una sonrisa que se expandía sobre el azul del cielo.

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